Jujuy | Secuestraron, abusaron y quemaron viva a una mujer de 29 años

Judiciales09/04/2026 Intento de femicidio
Justicia por Marisol - Jujuy
Justicia por Marisol - Jujuy

Marisol García pelea por su vida con el 30% de su cuerpo quemado. No fue un "accidente" ni un robo: fue un plan sistemático para disciplinar y borrar a una mujer. La familia sospecha que el remisero detenido no actuó solo: "La dejaron abandonada creyéndola muerta".

El horror que sacude al ramal jujeño tiene una raíz profunda: la violencia de género en su estado más puro y letal. Marisol García, de 29 años, no fue víctima de un episodio de inseguridad común; fue blanco de un intento de femicidio que buscó, a través del abuso sexual y el fuego, ejercer un control absoluto sobre su vida y su cuerpo.

 El pasado martes, Marisol fue secuestrada en Perico y trasladada a una zona rural donde fue sometida a una tortura que terminó con el intento de quemarla viva. La saña del ataque demuestra que el agresor no solo quería matarla, sino hacerlo con un nivel de odio que es característico de los crímenes de género.

El principal sospechoso, Luis Alberto Sajama, un remisero que hoy cumple prisión preventiva, representa ese peligro invisible que acecha en lo cotidiano. Sin embargo, para la abogada querellante Mariana Vargas y para la familia de la víctima, la imputación de "homicidio agravado por violencia de género en grado de tentativa" es solo el inicio. Exigen que se sume el cargo de abuso sexual con acceso carnal y que se investigue la participación de terceros. La logística del secuestro y la brutalidad del acto sugieren que Sajama pudo haber contado con cómplices, una "manada" o una red de protección que cree que la vida de una madre de dos niños no vale nada.

Prenderle fuego a una mujer es el acto final de deshumanización. Para los atacantes, Marisol ya no era una persona, sino un objeto que podían "desechar" entre las fincas de Alto Verde. La dejaron convencidos de que las llamas borrarían las pruebas y su existencia. Pero Marisol se aferró a la vida con una fuerza que descolocó a sus verdugos. Hoy, aunque respira por sus propios medios, las marcas del 30% de su cuerpo quemado son el testimonio físico de un sistema que sigue fallando en proteger a las mujeres en el trayecto hacia su trabajo o sus hogares.

Un grito colectivo contra el olvido

Este miércoles, a las 18 horas, San Pedro de Jujuy se convirtió en un solo grito. La marcha en la Plaza Belgrano no es solo un pedido de justicia penal; es un reclamo político y social. La Multisectorial de Mujeres advierte que el silencio ante estos casos es el combustible de futuros femicidas. "Marchamos por Marisol, pero también marchamos por todas. Porque ninguna debería vivir con miedo, porque ninguna debería faltar en casa", expresaron en un comunicado que interpela a toda la sociedad.

La justicia jujeña tiene ahora la responsabilidad de no permitir que este caso se diluya en la burocracia. Si hubo más responsables, deben caer. Si hubo negligencia en los controles de los servicios de transporte (remises), debe señalarse. El intento de femicidio contra Marisol es una herida abierta en toda la región y la única forma de empezar a cerrarla es con una sentencia ejemplificadora que deje claro que en Jujuy y en Salta, tocar a una mujer tiene consecuencias reales y definitivas.

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