La celeste y blanca es del pueblo, no del FMI

Política27/07/2026 Isidoro Flores

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La foto de Luis Caputo obsequiándole la camiseta argentina a Kristalina Georgieva es una provocación cuidadosamente disfrazada de cortesía diplomática.

El ministro que volvió a colocar al país bajo la tutela del Fondo entregó uno de nuestros símbolos populares a la directora del organismo al que la Argentina más dinero le debe.

No es cualquier camiseta. Es la celeste y blanca, la número 10, la de Maradona y Messi; la que representa alegrías colectivas construidas desde abajo. No pertenece a un gobierno, a un ministro ni a un programa económico; mucho menos puede utilizarse como souvenir para celebrar el respaldo del principal acreedor del país.

Caputo pretende transformar un símbolo del pueblo en parte de la escenografía del ajuste. Mientras Georgieva elogia el equilibrio fiscal, millones de argentinos pagan ese ordenamiento con salarios deteriorados, jubilaciones recortadas, tarifas impagables y empleos cada vez más precarios.

Lo observado resume una apropiación política de la identidad nacional: quienes gobiernan de espaldas a buena parte de la sociedad se presentan ante el FMI como dueños de una camiseta que nunca les perteneció.

La camiseta argentina es del pueblo, no es cotillón diplomático, garantía de pago ni premio para el acreedor.

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