Trampa vial en la Ruta 51: los lomos de burro "a medias" convirtieron la banquina en una pista de carreras

General02/04/2026 Peligro vial
Autos esquivando lomos de burro en ruta 51

Conductores esquivan los reductores de velocidad circulando por los costados a toda marcha. Los vecinos de San Luis denuncian que las recientes obras en la banquina ahora facilitan esta maniobra suicida.

Lo que debió ser una mejora en la seguridad vial de la Ruta Nacional 51, a la altura de San Luis, se transformó en un nuevo "foco de peligro" que tiene a los vecinos en vilo. Si bien las obras de pavimentación de banquinas fueron celebradas en su momento, el diseño incompleto de los lomos de burro generó un efecto no deseado: al no cubrir todo el ancho de la calzada, los conductores optan por esquivarlos desviándose hacia los laterales sin soltar el acelerador. Lo que antes era una zona de frenado, hoy es un tramo donde los autos "vuelan" por la banquina para evitar el salto, poniendo en riesgo la vida de peatones, ciclistas y motociclistas.

La indignación de quienes viven a la vera de la ruta es total. Según los testimonios recolectados, la maniobra se repite de forma sistemática y a velocidades impresionantes. “Da la sensación de que en cualquier momento terminan adentro de una casa”, advirtió un vecino cuya vivienda colinda con uno de estos puntos críticos. El riesgo es doble: por un lado, la invasión de un sector destinado a emergencias o vehículos menores (bicicletas y motos) y, por otro, la nula precaución de los automovilistas que, al evitar el reductor, mantienen una inercia peligrosa en una zona urbana densamente poblada.

Un error de diseño con consecuencias fatales

Especialistas en seguridad vial coinciden en que un reductor de velocidad mal señalizado o incompleto es peor que no tener nada. Para que un lomo de burro sea efectivo, debe abarcar el ancho total de la cinta asfáltica, incluyendo los sectores laterales, precisamente para anular la tentación de "esquivarlo". En la Ruta 51, la flamante banquina asfaltada se convirtió en el "atajo" perfecto para los imprudentes. “Antes el problema era que no frenaban. Ahora directamente los esquivan. Es peor”, resumen los damnificados, quienes ya presentaron denuncias formales con videos y fotos que demuestran la impunidad al volante.

Ante la falta de respuestas de las autoridades, el pedido de intervención es urgente. Los vecinos exigen la extensión inmediata de los lomos de burro hacia los costados o la colocación de elementos físicos (bolardos o tachas) que impidan la maniobra evasiva. En una zona donde ya se han lamentado accidentes graves, la paradoja de una obra que mejoró la estética pero empeoró el peligro real es una cuenta pendiente que Vialidad debe resolver antes de que tengamos que titular una tragedia evitable.

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