Chibán, los insultos en Gimnasia y Tiro y una frase que encendió la polémica

Salta10/02/2026 Insultos en masa
chiban

Las palabras del presidente de la Liga Salteña de Fútbol, Sergio Chibán, después de los silbidos que recibió en el estadio de Gimnasia y Tiro tras vencer a Chaco For ever por el triangular de verano, abrieron una discusión que excede el resultado deportivo y se mete de lleno en el vínculo entre dirigencia e hinchada.

Provocativo, el dirigente relató a Contacto con el Deporte que le hubiera gustado que los agravios que bajaban desde la tribuna se mantuvieran cuando salió del sector del túnel y volvió al lugar que ocupa habitualmente y eso no ocurrió. "Me hubiera gustado que esos mismos silbidos continuaran cuando estuvimos frente a frente. Volví a mi lugar de siempre y se acabaron los insultos”, afirmó.

Chibán describió además un paso por el palco, donde compartió un momento cordial con directivos e hinchas a quienes calificó como amigos. Luego decidió ubicarse entre el público porque considera al estadio como su casa, aun cuando –admitió– haya “algunos, pocos” que no lo quieran.

La masa, la descarga y el cara a cara

En su análisis, el titular de la Liga vinculó el insulto con el comportamiento colectivo. Habló de la lógica de la multitud, de la catarsis, de personas que llegan a la cancha con problemas económicos o familiares y encuentran allí un canal de descarga emocional. Pero la frase que terminó de detonar repercusiones fue otra: “Cuando se produce el acercamiento fuera del alambrado, se acabó el macho”.

Para algunos, se trató de una descripción cruda pero realista de lo que suele pasar en cualquier estadio. Para otros, fue una manera de descalificar al hincha, minimizar el malestar o reducir el reclamo a una actitud de valentía pasajera que se diluye en el contacto personal.

¿Crítica futbolera o problema de representación?
El punto que empieza a discutirse ahora es más profundo: ¿el insulto es simplemente folklore de cancha o es también un termómetro del descontento con quienes conducen?

¿Cuando el grito se apaga en el cara a cara desaparece el enojo o aparece la dificultad histórica que tiene el hincha común para interpelar directamente al poder dirigencial?

Lo que parecía una reflexión sobre el comportamiento de la tribuna terminó transformándose en un disparador político que reaviva la pregunta de siempre: qué tan lejos –o qué tan cerca– están los dirigentes de la gente.

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