Crimen de las francesas | 15 años después, la Justicia de Salta "descubre" un ADN femenino y va tras el entorno de Vera

Judiciales30/03/2026 ¿Cacería de brujas o justicia tardía?
Francesas

Tras recuperar los hisopados en la UBA, la fiscalía citó a la esposa de Vera para una extracción genética. La defensa denuncia falta de garantías y teme una nueva "cacería de brujas".

El caso del doble crimen de las turistas francesas, Cassandre Bouvier y Houria Moumni, ha entrado en una fase de ebullición técnica y política que amenaza con exponer las miserias de una investigación que lleva 15 años de opacidad.

Tras el hallazgo providencial de los hisopados originales en los laboratorios de la UBA este mes de marzo, la Unidad Fiscal de Graves Atentados contra las Personas ha iniciado una agresiva ronda de citaciones para extracciones de ADN. El objetivo es resolver el enigma que la justicia salteña decidió ignorar durante una década: la existencia de perfiles genéticos femeninos en la escena del crimen que no pertenecen a las víctimas.

La primera en la lista de notificados es Beatriz Elizabeth Yapura, esposa de Santos Clemente Vera, quien pasó diez años preso injustamente antes de que la Corte Suprema anulara su condena en 2023. La citación a Yapura para un hisopado bucal ha sido recibida por su defensa como una provocación y un intento de "volver atrás" en una historia de persecución familiar.

El abogado José Humberto Vargas advirtió que no permitirán que se repita la historia de su cliente: "A Vera le pidieron colaborar como baqueano y terminó diez años preso; no queremos que le pase lo mismo a su esposa". La defensa exige prolijidad y el derecho a un perito de parte para custodiar una prueba que consideran llega sin las garantías constitucionales mínimas.

El trasfondo de esta "guerra de los ADN" revela las contradicciones científicas que sostuvieron la acusación original. Mientras que en 2011 el juez Martín Pérez se apoyó en estudios de cromosoma Y (que solo marcan linajes y no individuos), laboratorios de Francia y la Fundación Favaloro ya detectaban en 2012 patrones femeninos y perfiles masculinos de al menos tres desconocidos.

Estos resultados, que hoy son el eje de la búsqueda, fueron sistemáticamente minimizados para sostener la culpabilidad de Vera. Ahora, con las muestras originales bajo custodia de la Embajada de Francia y el CIF, el radar vuelve a posarse sobre figuras clave como María Fernanda Cañizares —novia del asesino confeso Gustavo Lasi—, quien tuvo en su poder el celular y la cámara de las víctimas pero fue sobreseída prematuramente.

El hermetismo en la Ciudad Judicial es total, pero la presión internacional y el monitoreo de París obligan a una celeridad que la justicia salteña no mostró en tres lustros. La búsqueda de este patrón genético femenino podría ser la llave para identificar a los verdaderos cómplices de Lasi o, por el contrario, un nuevo intento de embarrar la cancha con sospechas sobre el entorno de un hombre que ya fue devorado por el sistema. Lo cierto es que, 15 años después, la sombra de la Quebrada de San Lorenzo sigue proyectando dudas que ningún ADN, por más fresco que sea, parece poder despejar sin una voluntad política real de alcanzar la verdad.

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