
Aportes, desmentidas y memoria selectiva: el caso Lácteos Vidal–Bullrich que volvió a encender la campaña
Política21/10/2025


La periodista Felicitas Bonavitta expuso una contradicción clave: la empresaria Alejandra Bada Vázquez (Lácteos Vidal) primero negó cualquier aporte a la campaña de Patricia Bullrich y luego admitió haber pagado $400.000 por una cena de recaudación en 2023. El registro figura en la Cámara Nacional Electoral. El episodio reabre preguntas sobre financiamiento político y vínculos incómodos.
La discusión por el financiamiento electoral sumó un capítulo resonante. En su editorial, la periodista Felicitas Bonavitta recordó que Alejandra Bada Vázquez, dueña de Lácteos Vidal, había desafiado a mostrar “la transferencia del lácteo viral a alguna campaña” y negó conocer a Fred Machado, así como haber realizado aportes a Patricia Bullrich. “No existe, no la van a encontrar, dejen de usarme para la política”, citó Bonavitta.
Sin embargo, la periodista exhibió el contraste documental: en los registros de la Cámara Nacional Electoral (CNE) figura un aporte de $400.000 a nombre de Alejandra Bada Vázquez correspondiente a la campaña presidencial 2023 de Juntos por el Cambio. La propia Bada Vázquez, consultada luego por colegas del medio Contexto, admitió que ese monto fue el pago de una tarjeta para una cena de recaudación en respaldo a Bullrich, a la que —según dijo— iba a asistir su madre y finalmente no asistió. “Como cualquier ciudadano, puede ir a una cena con un candidato”, argumentó.


El dato económico agrega dimensión social: en julio de 2023, la jubilación mínima rondaba los $70.000, mientras que una tarjeta de cena valía $400.000. “No todos pueden pagarla”, subrayó Bonavitta, hilvanando la desigualdad entre el valor de un cubierto político y el haber de millones de jubilados.
Más allá de la admisión tardía, el caso reinstala interrogantes:
¿Qué controles efectivos rigen sobre eventos de recaudación y su posterior registración en la CNE?
¿Cómo se verifican eventuales transferencias cruzadas cuando aparecen nombres como Fred Machado, pedido en extradición por narcotráfico, y se superponen con aportes de campaña?
¿Qué estándares de transparencia se exigirán hacia adelante, especialmente cuando una de las beneficiarias de aquella carrera presidencial —Patricia Bullrich, hoy ministra de Seguridad— ocupa un cargo clave?
El episodio también expone un patrón discursivo: primero la negación tajante; luego, cuando emerge un registro oficial, la reformulación (“fue una cena, la pagué yo”). Un libreto repetido en la política argentina que erosiona la confianza pública y alimenta sospechas sobre la opacidad del dinero en campaña.
Lo que viene
Con el calendario electoral encendido y causas sensibles orbitando el financiamiento político, el caso Bada Vázquez–Bullrich promete derramar efectos: llamados a aclaraciones, pedidos de auditoría sobre cenas y aportes individuales y, sobre todo, una discusión necesaria sobre topes, trazabilidad y acceso público a la información de campaña.


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