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Seleccionarán a sesenta emprendedores para comercializar sus productos en el centro salteño

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En una ciudad golpeada por la recesión y la precariedad laboral, la Municipalidad de Salta preselecciona a 60 pequeños productores entre 200 aspirantes para rotar en el local municipal de San Martín y Buenos Aires, ofreciendo un paliativo temporal de comercialización que no alcanza a resolver la falta de crédito ni la presión fiscal que ahoga al sector microemprendedor.

Se puso en marcha la fase de entrevistas técnicas para seleccionar a 60 emprendedores locales que accederán al uso temporal del espacio comercial "Hecho en Salta", ubicado en la céntrica esquina de avenida San Martín y Buenos Aires. La convocatoria oficial cerró con un total de 200 postulantes, exponiendo la alta demanda de canales de venta formal en un contexto socioeconómico signado por el trabajo independiente no registrado y la caída del consumo masivo en la capital.

Según precisó la encargada del programa, Lorena Bordón, la nueva rotación de productores comenzará el próximo 20 de noviembre. Entre los requisitos exigidos por la administración comunal figuran la elaboración propia de los artículos —abarcando rubros como marroquinería, cerámica, gastronomía, indumentaria y artesanías—, la imposibilidad de contar con un local comercial privado y la obligación de estar dados de alta en el régimen del Monotributo para posibilitar la emisión de facturas.

Si bien la iniciativa brinda una plataforma de visibilización y entrenamiento en fijación de costos, administración y ventas directas al público para quienes superaron instancias previas de capacitación, el alcance del programa vuelve a marcar los límites de las políticas públicas locales frente a la crisis del empleo formal. Seleccionar a seis decenas de productores sobre una base de doscientos inscriptos deja fuera al 70% de los aspirantes, evidenciando que la oferta de espacios municipales resulta insuficiente ante el volumen de familias que recurren al autoempleo como estrategia de subsistencia.

Por otra parte, la exigencia de formalización tributaria choca con la falta de programas de microcréditos a tasas subsidiadas o incentivos fiscales permanentes por parte del municipio. La experiencia comercial en el salón céntrico funciona como un entrenamiento práctico y de testeo de mercado, pero no garantiza la sostenibilidad posterior de los proyectos una vez finalizado el ciclo de rotación, momento en el cual los emprendedores deben enfrentar solos los prohibitivos costos de alquiler de locales comerciales en el área central y la presión impositiva ordinaria.