Niños de 8 años atrapados por las adicciones en comunidades originarias del norte

General26/10/2026 Alarma en Salta

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El avance sin freno de las adicciones en los sectores más vulnerables de la provincia alcanzó un umbral crítico de desprotección e indignación. En las comunidades originarias del norte salteño, la franja de inicio en el consumo de sustancias psicoactivas y solventes industriales se ha desplazado hacia la infancia temprana, registrándose casos de niños de apenas 8 años de edad atrapados por la dependencia química.

La falta de acceso a derechos básicos como el agua potable, la alimentación adecuada, la educación y el trabajo en los departamentos de Rivadavia, San Martín y Orán generó un terreno fértil para una problemática que avanza sobre las infancias en un contexto de absoluta marginalidad. A diferencia de los grandes centros urbanos, la sustancia de inicio en las misiones aborígenes y barrios periféricos está condicionada por la extrema pobreza.

La mayoría de los niños menores de 10 años inhalan nafta, ingieren alcohol etílico de uso medicinal o consumen derivados de la pasta base de cocaína (paco), debido a su bajo costo y fácil accesibilidad. El impacto en organismos en pleno desarrollo neurológico produce secuelas irreversibles, acelerando cuadros de desnutrición crónica, deterioro cognitivo y brotes de violencia, sin que existan en el territorio centros especializados de contención ni dispositivos públicos de desintoxicación pediátrica adaptados a las realidades interculturales.

Las familias y las autoridades comunitarias originarias vienen denunciando de forma sistemática la orfandad en la que se encuentran frente a las redes de microtráfico que operan en las zonas de frontera. El sistema sanitario provincial apenas logra dar respuestas paliativas en las guardias hospitalarias cuando se presentan crisis agudas o sobredosis, ante la inexistencia de paradores de rehabilitación, psicólogos bilingües y trabajadoras sociales que sostengan un seguimiento permanente en las comunidades rurales aisladas.

La profundización de la crisis socioeconómica agravó las condiciones de exclusión, convirtiendo a la adicción infantil en un síntoma directo de la falta de oportunidades y el desarraigo. Referentes territoriales advierten que, sin un abordaje interdisciplinario urgente que combine el combate al narcotráfico, la inversión en infraestructura básica y la presencia activa de dispositivos de salud mental en las misiones, la provincia continuará hipotecando la vida de las generaciones más jóvenes del interior salteño.

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