Mientras la Selección une, el Gobierno de Milei buscó vender el país

Política16/07/2026 Milei, el Mundial y la tierra

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La Selección argentina de fútbol volvió a poner al país frente a una de esas pocas escenas de alegría colectiva que todavía sobreviven a la crisis. Mientras millones de argentinos siguieron la semifinal del Mundial, el Gobierno intentó empujar en el Senado una de las reformas más sensibles de su programa: flexibilizar la venta de tierras a extranjeros.

Patricia Bullrich tuvo que pedir un cuarto intermedio porque al oficialismo le faltaban los votos para aprobar el proyecto denominado “Inviolabilidad de la Propiedad Privada”, impulsado por Federico Sturzenegger y cuestionado por el capítulo sobre la extranjerización de tierras.

Con el de este jueves, fue el tercer intento fallido del Gobierno para darle media sanción a la iniciativa. Lo ocurrido en el escenario del Congreso dejó expuesta la debilidad legislativa de La Libertad Avanza en esta parte de su "gestión" y el nivel de improvisación con el que pretenden modificar leyes vinculadas al control del territorio, los recursos naturales y la soberanía económica de millones de argentinos.

Según informó La Política Online, el capítulo más conflictivo ya atravesó al menos quince versiones por la falta de consenso. En este sentido debemos decir que el Senado busca que cada provincia conserve sus  facultades para establecer su propio régimen de venta de tierras, mientras los equipos de Sturzenegger sostienen que esa posibilidad sería inconstitucional.

La discusión no es menor y afecta a todos, porque la apertura irrestricta a capitales extranjeros podría afectar zonas productivas, fronterizas, acuíferas y territorios con recursos estratégicos como la minería, por ejemplo. Para el Gobierno, se trata de eliminar restricciones y ampliar la libertad económica a todo tipo de capitales. Para los sectores críticos y de conciencia colectiva, implica transformar la tierra en un activo financiero más, disponible para quien pueda pagarla sin importar su nacionalidad ni los intereses de las comunidades locales.

El fracaso legislativo también desnudó la fractura dentro del oficialismo. Bullrich habría mantenido un fuerte cruce por WhatsApp con Victoria Villarruel, mientras desde la Casa Rosada le reprocharon haber llevado el proyecto al recinto sin garantizar los apoyos. Incluso circuló la versión de que la Vicepresidenta habría contactado a senadores aliados para desalentar el quórum.

El dato más llamativo, aunque también revelador del clima interno, fue otro: desde el bloque libertario atribuyeron parte del desorden a que Sturzenegger no habría revisado a tiempo la última versión del proyecto porque estaba siguiendo el partido entre Argentina e Inglaterra por la semifinal del Mundial.

Mientras el país seguía a la Selección, el Gobierno intentaba avanzar con una reforma que toca una fibra histórica: quién puede comprar la tierra argentina y bajo qué condiciones. El problema fue que ni siquiera sus propios aliados estuvieron, esta vez, dispuestos a acompañarlo.

Milei suele presentar cada resistencia legislativa como una defensa de la “casta”. Sin embargo, esta vez el freno no provino únicamente del peronismo, también faltaron votos radicales, provinciales y de bloques que habitualmente colaboran con el oficialismo. Al parecer, gobernadores y senadores aliados comenzaron a marcar límites cuando la motosierra amenazó facultades provinciales o recursos estratégicos.

Mientras la Selección representa una construcción colectiva, una identidad compartida y una bandera que atraviesa diferencias políticas, el gobierno de Milei vuelve a mostrar una lógica privatista, concentración económica, despojo y apertura de bienes nacionales al mejor postor.

A modo de reflexión, conviene cerrar con la maravillosa canción que crearon Daniel Toro y Ariel Petrocelli: "Cuando tenga la tierra, la tendrán los que luchan, los maestros, los hacheros, los obreros".

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