Todos van por el PJ

23/02/2026 Revuelo local

Cristina intervino y cambió al interventor; Sáenz salió a cruzarla con nombre y apellido; y las bases peronistas apretaron desde abajo con un pedido de expulsión. No es una discusión de reglamento: es una disputa por quién manda, quién representa y quién se queda con el sello.

La decisión de Cristina Fernández de Kirchner de nombrar a Pablo Kosiner como interventor del PJ en Salta, desplazando al ex ministro de Seguridad Sergio Berni, no fue un trámite partidario: fue una chispa. En cuestión de horas, el peronismo local entró en modo incendios simultáneos: desde el poder provincial, Gustavo Sáenz salió a confrontar directo con la ex presidenta; desde abajo, las bases del campo nacional y popular respondieron con un comunicado que exige la expulsión de Pablo Outes y Yolanda Vega y convoca a conferencia de prensa para este martes 24/02 a las 11 hs en Zuviría 938.

En el medio queda una pregunta que desangra al PJ salteño: ¿quién manda realmente y con qué legitimidad? Porque esta intervención no llega a un partido ordenado: aterriza sobre un PJ que hace tiempo funciona como un territorio disputado, más parecido a una franquicia en conflicto que a una estructura política con reglas claras.

Sáenz contra CFK: “La Patria somos todos, pero el PJ son ellos”

El gobernador eligió no medir palabras. En un posteo que apunta al corazón del kirchnerismo, Sáenz acusó a CFK de manejar el PJ como una “pyme familiar”:

“La pyme familiar de la Sra., su hijo y sus amigos sigue decidiendo a dedo desde Buenos Aires las autoridades partidarias del PJ en las provincias…”

Y subió la apuesta con un desafío que es tanto político como simbólico:

“¿Por qué no llama a elecciones libres y democráticas en Jujuy y en Salta?”

El mensaje no es inocente ni improvisado: Sáenz intenta pararse como intérprete de una demanda popular (“elecciones internas”, “democracia partidaria”), pero también marca la cancha frente a una conducción nacional que, con esta intervención, le recuerda a la política salteña que el sello PJ no es propiedad provincial.

Cuando remata con:

“Vuelvan al Partido de la Victoria, no sigan destruyendo al PJ… La Patria somos todos, pero el PJ son ellos”

Sáenz busca instalar una idea: el PJ nacional como un club cerrado, un aparato que decide “por Zoom” y que no escucha a sus afiliados.

Del otro lado, el subsuelo peronista: “La representación no se traiciona”

Pero la interna no se reduce a CFK vs Sáenz. Lo más corrosivo viene del interior del propio campo peronista salteño: organizaciones políticas, sociales, sindicales, culturales y militantes publicaron un comunicado que pide con “necesidad y urgencia” expulsar a Outes y Vega.

El texto no habla de diferencias: habla de traición, ruptura grave y mandato popular vulnerado. Y pone el foco donde más duele en el peronismo: la legitimidad de la banca.

“Outes y Vega fueron electos por el Frente de Todos… Al desconocer ese mandato… no solo traicionaron al PJ. Traicionaron a cada organización… a cada militante… y a cada votante…”

Es decir: el comunicado no discute un voto aislado; discute el contrato político con el electorado. Y cuando afirma:

“La confianza del pueblo no se negocia. La representación no se traiciona.”

Está construyendo un encuadre de expulsión no como castigo partidario, sino como higiene política: una forma de decir “si el PJ no se depura, deja de representar”.

Kosiner interventor: ¿ordenamiento o reposicionamiento?

En este tablero, el nombramiento de Pablo Kosiner funciona como una señal de comando: intervenir es reconocer que el PJ provincial no está gobernándose a sí mismo. Para CFK, Kosiner puede ser una herramienta para rearmar conducción, disciplinar bancas y reordenar la tropa. Para Sáenz, es la excusa perfecta para denunciar centralismo porteño y victimizarse ante la militancia histórica que rechaza decisiones “desde Buenos Aires”.

El problema es que la intervención cae en un momento donde el PJ salteño ya estaba atravesado por una grieta interna más vieja y más áspera: la distancia entre el partido formal y el peronismo real (organizaciones, sindicatos, territorios). Y ese peronismo real hoy está diciendo: no alcanza con cambiar un interventor; hay que discutir quién representa y para qué.

Lo que se juega de verdad: el sello, la calle y el relato

En la superficie parece una pelea administrativa: Berni afuera, Kosiner adentro. En el fondo es una guerra por tres cosas: el sello PJ: quién conduce la herramienta electoral y qué alianzas habilita; la calle peronista: quién representa a la militancia y quién solo administra cargos; el relato de la derrota: Sáenz dice “dieron vergüenza en las últimas elecciones” y usa esa herida como justificativo; las bases responden “no fue el pueblo: fueron representantes que traicionaron”.

Por eso el conflicto no se va a cerrar con un comunicado ni con un interventor. Lo que viene es más incómodo: decidir si el peronismo salteño va a ser un partido con afiliados o un reparto de espacios, si va a ordenar desde arriba o reconstruir desde abajo, si va a cuidar bancas o cuidar coherencia.

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