

Ante el abandono de Nación, Salta puso $1000 millones de sus arcas para reactivar el Paso de Sico
15/06/2026 Salida al Pacífico


En una muestra de las profundas asimetrías y el retiro de responsabilidades del Gobierno federal en el interior del país, la Provincia de Salta debió asumir el financiamiento y la ejecución de obras de infraestructura aduanera que, por estricta ley nacional, le corresponden a la Casa Rosada.
A partir de este lunes 15 de junio, el Complejo Fronterizo del Paso de Sico recupera finalmente su plena operatividad bajo la modalidad de "Marcha Blanca", habilitando de forma irrestricta el tránsito para vehículos de carga, particulares y turismo. La reactivación, clave para consolidar a la provincia como el corazón del Corredor Bioceánico de Capricornio, demandó una millonaria inversión de fondos salteños ante la parálisis de las partidas federales para el mantenimiento de las fronteras.
El restablecimiento de los controles integrados y el retorno de la atención presencial por parte de los organismos de frontera de la República de Chile no fueron producto de la gestión diplomática nacional, sino el resultado directo de un paquete de obras civiles y tecnológicas solventado por la administración del gobernador Gustavo Sáenz. "Seguimos fortaleciendo la conectividad de Salta, consolidando una salida estratégica al Pacífico que genera más oportunidades para el desarrollo, la producción y el turismo", remarcó el mandatario, evidenciando que la provincia debió "hacerse cargo" para evitar que el estratégico corredor andino quedara sepultado por el abandono logístico.


La inversión desembolsada por las arcas provinciales superó con creces los $1.000 millones de pesos. Estos fondos se destinaron a revertir el grave deterioro edilicio que impedía que el personal civil y de seguridad (tanto argentino como chileno) pudiera habitar el complejo en las extremas condiciones climáticas de la Puna salteña.
El pliego de refacciones estructurales incluyó mejoras edilicias integrales a través de intervenciones profundas en el edificio principal del control fronterizo, refacción de áreas comunes y reconstrucción del sector de viviendas para los agentes de ambos países. Además de infraestructura sanitaria y de servicios con la construcción desde cero de un puesto sanitario de emergencia y remodelación del edificio albergue destinado al personal del Senasa. También se atendió correctamente a la autonomía energética gracias a la adquisición e instalación de cuatro grupos generadores de electricidad nuevos para garantizar el suministro continuo en la altura.
La desidia del Estado nacional fue de tal magnitud que incluso el equipamiento básico de calefacción debió ser gestionado mediante la articulación público-privada local. A través de la Representación de Relaciones Internacionales de la provincia, a cargo de Julio San Millán, se coordinó la donación por parte de la empresa HY Ingeniería de cuatro estufas, calefactores y pantallas móviles indispensables para asegurar condiciones mínimas de habitabilidad frente a las temperaturas bajo cero de la región.
Blindaje tecnológico contra el aislamiento
A la par de las obras civiles, la Provincia tuvo que desplegar un operativo de conectividad para garantizar que los sistemas de control migratorio y aduanero no sufran los habituales colapsos que paralizaban las fronteras. La Subsecretaría de Tecnología y Conectividad salteña ejecutó una readecuación del tendido de red, elevando la capacidad del servicio de internet en el complejo a 120 megas simétricos.
Como resguardo ante las inclemencias climáticas, la provincia montó además un sistema de redundancia de internet satelital con un plan de un Terabyte (TB) de capacidad y financió de urgencia la reparación de dos equipos de Sistema de Alimentación Ininterrumpida (UPS) para proteger los dispositivos informáticos contra los recurrentes microcortes de luz y las variaciones de voltaje en la alta montaña.
La reapertura de Sico, si bien representa un alivio fundamental para los sectores del comercio exterior, la minería y el turismo regional, vuelve a instalar el debate sobre el federalismo de cotillón que impera en los despachos porteños. Mientras Salta quema recursos propios para sostener la soberanía y la conectividad internacional de la Argentina profunda, los fondos de los contribuyentes salteños siguen subsidiando la infraestructura de una Capital Federal que le da la espalda a las fronteras productivas del país.





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