Entre la formación liberal y los huevazos: el incómodo fin de semana de La Libertad Avanza en Salta

Política15/06/2026 Por Ramiro Jiménez

LLA-Salta

La Libertad Avanza desembarcó este fin de semana en Salta con una demostración de fuerza política que buscó consolidar su estructura territorial y formar nuevos cuadros militantes.

La denominada Escuela de Formación Liberal reunió a referentes nacionales y provinciales del espacio, entre ellos las diputadas nacionales Lilia Lemoine y Emilia Orozco, el diputado Carlos Zapata, Alfredo Olmedo y el influencer libertario Iñaki Gutiérrez, conocido popularmente como "La Pepona".

En el Centro Argentino de la capital salteña, el mensaje fue de optimismo. Salón lleno, "militancia" movilizada y discursos orientados a fortalecer el proyecto político de Javier Milei en la provincia. El polémico Carlos Zapata celebró la convocatoria y aseguró que la participación "superó todas las expectativas", al tiempo que sostuvo que "las ideas de la libertad siguen creciendo en cada rincón de nuestra provincia".

Sin embargo, fuera del evento, sobre la avenida Sarmiento la realidad ofrecía una postal bastante menos favorable para el oficialismo nacional y cacheteaba de alguna manera el optimismo de quienes hoy gozan de ciertos privilegios.

Mientras los dirigentes libertarios hablaban de transformación, un grupo de jubilados, trabajadores y vecinos se concentró en las inmediaciones para manifestar su rechazo a las políticas económicas impulsadas por el Gobierno nacional. Los reclamos apuntaron al deterioro del poder adquisitivo, el ajuste sobre los sectores más vulnerables y la situación de los jubilados.

Los abucheos no tardaron en llegar, tampoco los cánticos críticos. Y finalmente aparecieron los huevazos que terminaron convirtiéndose en la imagen más difundida de la visita libertaria a Salta.

Aunque el encuentro se desarrolló hasta su finalización sin incidentes de gravedad, el episodio dejó expuesta una realidad que empieza a repetirse en distintos puntos del país: la creciente tensión entre el discurso oficialista y el malestar social que generan algunas de las medidas adoptadas por la administración Milei.

Sucede que la fuerza política que llegó al poder canalizando el enojo contra la dirigencia tradicional hoy comienza a encontrarse, cada vez con más frecuencia, frente a manifestaciones de rechazo protagonizadas por sectores que sienten el impacto del ajuste en su vida cotidiana.

Pero hubo otro elemento político que sobrevoló la visita de Lilia Lemoine y que ayuda a entender parte de ese desgaste.

La diputada nacional se ha convertido en una de las defensoras más férreas de Manuel Adorni, actual jefe de Gabinete y una de las figuras más importantes del oficialismo. En las últimas semanas, Adorni quedó envuelto en cuestionamientos vinculados a la evolución de su patrimonio, sus gastos personales y la falta de presentación en tiempo y forma de documentación que debería haber sido pública.

Lejos de tomar distancia o reclamar explicaciones, Lemoine eligió blindar políticamente al funcionario. Una postura que no pasa inadvertida en un espacio que construyó buena parte de su identidad denunciando los privilegios, la corrupción y la falta de transparencia de la denominada "casta".

Durante años, los libertarios exigieron explicaciones inmediatas ante cualquier sospecha sobre dirigentes ajenos, inclusive fue el mismo Javier Milei quien había asegurado que si un funcionario suyo robaba, le cortaba la mano. Hoy, cuando las preguntas alcanzan a funcionarios propios, las respuestas parecen más orientadas a la defensa corporativa que a la transparencia que prometían representar.

Por eso, quizás, el dato más relevante del fin de semana no estuvo dentro de la Escuela de Formación Liberal sino afuera.

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