Nueva ley para deudores: cuando el ocio es un privilegio

General29/08/2025 Justicia
Deudor alimentario
Deudor alimentario

La reciente sanción definitiva del proyecto de ley que modifica el Registro de Deudores Morosos y añade nuevas restricciones —como la prohibición de ingreso a estadios y casinos— tiene una consecuencia directa y significativa que no puede ser ignorada: expone públicamente a aquellos que evaden sus responsabilidades parentales.

La ley, que pasa al Poder Ejecutivo para su promulgación, incorpora los incisos e) y f) al artículo 4° bis de la Ley 7411. Al impedir que los deudores morosos accedan a espectáculos deportivos o culturales y a salas de juego, se pone de manifiesto una verdad incómoda: muchos de los inscritos en este registro son padres que han fallado en cumplir con la cuota alimentaria de sus hijos. 

La cuota alimentaria es un derecho fundamental de niños y niñas, y su incumplimiento genera una crisis económica y emocional en el hogar. Es la principal fuente de ingreso para muchas madres que, al asumir la crianza monoparental, enfrentan la doble carga de ser sostén de familia y cuidadoras. Cuando un padre se desentiende de esta obligación, la madre debe hacerse cargo de todos los gastos, desde la alimentación y la educación hasta la salud, como así también de todas las tareas de cuidado.

En este contexto, la nueva ley actúa como un castigo social simbólico que visibiliza la irresponsabilidad paterna. Si un hombre puede pagar la entrada a un partido de fútbol o a un casino, pero se niega a cumplir con su obligación de mantener a sus hijos, esta medida pone en evidencia una clara prioridad moral invertida. No se trata de una restricción banal, sino de una señal de que la sociedad no tolerará la evasión de las responsabilidades más básicas y sagradas.

En este sentido, la ley podría ser vista como un acto de justicia simbólica. No solo busca presionar a los deudores para que paguen, sino que también protege, de manera indirecta, la dignidad y el bienestar de los hijos e hijas que dependen de ese sustento. La ley es un recordatorio de que la paternidad no termina en la concepción, sino que se extiende a la responsabilidad económica y moral de por vida.

Un debate que va más allá

Aunque la ley es un paso adelante en la visibilización de la problemática, el debate no termina aquí. ¿Es suficiente una prohibición para resolver un problema estructural? ¿Qué otros mecanismos de apoyo se pueden implementar para garantizar el bienestar de los hijos y las madres que enfrentan esta situación?

Esta legislación, si bien imperfecta, sirve como un punto de partida para una discusión más profunda sobre la responsabilidad parental, la justicia de género y el rol del Estado en proteger a los más vulnerables. ¿Crees que esta medida realmente impulsará a los padres morosos a pagar, o se quedará en un simple castigo sin un impacto real a largo plazo?

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