Militantes de La Libertad Avanza hostigan y amenazan de muerte a una docente y activista

Política13/08/2026 Ciberacoso y persecución

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La profesora de Ciencia Política y referente transfeminista sufrió una campaña masiva de odio en redes sociales impulsada por sectores libertarios, como represalia por su participación en la movilización contra la reforma de la ley de tierras. Denunció amenazas de muerte —con alusiones a los "Falcon" y disparos—, ataques a su identidad de género y hostigamiento contra su trabajo. "No tengo miedo de ellos; me da miedo que mis estudiantes no coman", sentenció.

Una gravísima escalada de violencia digital, persecución política y hostigamiento público sacude a la provincia de Salta. La activista transfeminista, profesora de Ciencia Política y docente de la educación pública, Mer Martínez, se encuentra en el centro de una campaña de ciberacoso sistemático ejecutada por militantes y espacios afines a La Libertad Avanza (LLA).

La agresión virtual y mediática desatada contra la docente operó como una represalia directa por su participación en el escrache realizado el pasado 6 de agosto frente a la sede partidaria libertaria, en el marco de la masiva protesta provincial contra la modificación de la ley de tierras impulsada por el gobierno nacional de Javier Milei.

El origen del escrache y la manipulación de los hechos

La campaña de exposición se originó a través de las redes sociales del medio digital vinculado al espacio libertario “Mirada Crítica”, un portal de difusión partidaria en cuyas plataformas se publicó un video editado y descontextualizado de la protesta. En las imágenes se observa a Martínez discutiendo con personal policial femenino fuera de la sede partidaria, luego de haber utilizado un fibrón para realizar pintas en la pared.

Según relató la propia docente, la situación escaló cuando una de las agentes le arrebató el elemento y, para reducirla, le dobló violentamente la muñeca, una agresión física cuyas secuelas físicas persistieron durante días. Ante los intentos del sector libertario por instalar que la profesora había atacado al personal de seguridad, Martínez fue tajante:

"Lo que ellos llaman agresión es básicamente defenderme, para que me suelten y no me toquen. No tienen ninguna justificación para ponerme una mano encima. Cualquier salteño sabe que si yo hubiera puesto una mano sobre un policía, no hubiera seguido caminando en la marcha".

A partir de esa primera publicación difundida por el medio afín a LLA el viernes posterior, las redes del entorno libertario tomaron contenidos de sus perfiles personales —públicos debido a que los utiliza habitualmente para difundir contenidos educativos de Educación Sexual Integral (ESI), derechos humanos y herramientas de activismo—, fragmentándolos y alterando su sentido para fabricar un blanco de ataques masivos. Entre los contenidos expuestos de manera malintencionada figuraba una historia de Instagram en la que reflexionaba sobre el uso de elementos de resguardo, como gorras o lentes, en futuras movilizaciones.

Amenazas de muerte, misoginia y ataques a la identidad de género

El tono de las publicaciones virales escaló rápidamente desde el debate político hacia discursos de odio explícitos, misoginia y descalificaciones centradas en su identidad de género y su aspecto físico.

"El nivel de odio, el nivel de misoginia y el nivel de acoso o ciberacoso que estoy recibiendo es insostenible", afirmó Martínez, quien detalló haber recibido amenazas explícitas de muerte en los comentarios de las publicaciones realizadas por militantes libertarios. Entre las agresiones verbales se repitieron leyendas de corte violento como "un tiro y al río", referencias a los vuelos de la muerte con la frase "un Falcon" y amedrentamientos directos contra su integridad física.

La violencia verbal también se estructuró sobre ejes discriminatorios y clasistas. "Antes de que sepan que era profesora, era una ignorante, era una negra de mierda, una kuka", relató, advirtiendo que la embestida posterior se ensañó con sus rasgos y su expresión de género: "Ya es una cuestión personal conmigo, con mi aspecto físico, con mi identidad de género, con mi manera de expresar mi género".

Intento de censura laboral y defensa de su trayectoria

El hostigamiento no se limitó al plano virtual o a su seguridad personal, sino que buscó sabotear su fuente laboral. Militantes de LLA comenzaron a exigir públicamente la intervención directa del Ministerio de Educación provincial, amenazando con enviar el material editado a las máximas autoridades de la cartera para lograr su desplazamiento de las aulas.

Ante esto, Martínez aclaró firmemente que al momento de participar de la manifestación se encontraba fuera de su horario laboral y sin ningún distintivo institucional de los establecimientos donde se desempeña. Asimismo, reivindicó su sólida formación académica e idoneidad profesional: además de profesora, es especialista en Inclusión y TIC, y posee diplomados en Derechos Humanos y Género (CLACSO), Violencia de Género y Acompañamiento en Adicciones (SEDRONAR).

"Para una persona que viene de una clase obrera súper humilde y es la segunda profesional de la familia, no es poco que hablen así del trabajo de una", expresó con orgullo, recordando que ejerce la docencia desde hace una década sin haber recibido jamás un sumario ni cuestionamientos de padres, madres o estudiantes. En la última movilización, de hecho, marchó codo a codo junto a jóvenes adultos del BSPA donde dicta clases.

Ciberataques que buscan desviar el foco: la cruda realidad de las escuelas públicas

Para la docente, esta operación de persecución mediática y política oculta un propósito deliberado: desviar la atención de los graves problemas estructurales que atraviesa el sistema educativo público bajo el actual contexto de ajuste.

"Me parece súper cínico y peligroso que estén más preocupados por que una profesora discuta con la policía o escriba en una pared, a ponerse a revisar todas las irregularidades que suceden en el sistema educativo", fustigó Martínez. En este sentido, enumeró situaciones de desamparo institucional, precarización laboral docente y una profunda crisis socioeconómica que golpea directamente a las infancias y adolescencias.

Con la voz quebrada por la angustia al rememorar su labor cotidiana frente al aula, la profesora describió un escenario límite:

"Quiero decirles que nuestros estudiantes se nos están desmayando de hambre porque no tienen plata para desayunar y comer (...). Esta docente piquetera, como me dijeron, pone de su bolsillo, siendo una docente precarizada que no puede ni siquiera pagar un alquiler (...) Junto a los colegas, ponemos de nuestro bolsillo para que nuestros estudiantes tengan por lo menos algo caliente en la panza".

A ello sumó la extrema vulnerabilidad emocional que percibe en los jóvenes, marcados por el agotamiento y la falta de horizontes económicos familiares: "Los adolescentes están completamente solos. En clases pasamos la mitad de la hora hablando de las angustias que tienen los jóvenes porque los padres no llegan a fin de mes", detalló, remarcando que frente a ese panorama crítico, ella no constituye el problema del sistema.

El vínculo político con el espacio libertario y la respuesta institucional

La investigación informal realizada por la propia afectada arrojó conexiones directas entre los difusores de la campaña de hostigamiento y la estructura partidaria oficialista. Según pudo corroborar, del espacio digital “Mirada Crítica” participa activamente el convencional constituyente de La Libertad Avanza, Gino Donato Dimatteo. Ante esto, Martínez intentó comunicarse telefónicamente con el funcionario partidario para exigir el cese de la campaña difamatoria, sin obtener respuesta ni vocación de diálogo.

La docente remarcó la profunda contradicción ética que implican estas metodologías frente a los eslóganes partidarios: "Esto es pura censura y persecución", sentenció, contrastando el discurso oficial de la "libertad" con el ataque coordinado hacia quienes ejercitan el derecho constitucional a la protesta.

Tras asesorarse legalmente, Martínez evalúa las acciones judiciales pertinentes. Pese al voltaje de las amenazas y la exposición, agradeció el respaldo de sus colegas, de organizaciones de derechos humanos, de la comunidad LGBTIQ+ y, de manera muy especial, el aguante solidario de sus alumnos.

Lejos de claudicar, concluyó replanteando las verdaderas prioridades sociales: "No tengo miedo", afirmó, aunque reconoció que sus únicos temores reales provienen de la realidad social que asfixia a sus alumnos: "Me da miedo que mis estudiantes se me suiciden. Me da miedo que mis estudiantes no coman".

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