El Gobierno Nacional admite que desvía el dinero de las rutas para el superávit

Política11/08/2026 Casta política

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La confesión oficial dejó al descubierto una maniobra de vaciamiento en el fondo fiduciario vial. Mientras los caminos nacionales se destruyen por falta de mantenimiento, la administración libertaria acumuló más de un billón de pesos en especulación financiera para maquillar las cuentas públicas.

El relato oficial del superávit a cualquier precio empieza a mostrar la trastienda de su verdadero financiamiento, sostenido sobre el colapso de la infraestructura básica del país. En una muestra de cínica sinceridad, el propio vocero presidencial, Adrián Ravier, reconoció públicamente que el Ministerio de Economía desvía fondos millonarios destinados por ley al mantenimiento de rutas nacionales para utilizarlos en el objetivo de "lograr el equilibrio fiscal".

Durante una visita a La Pampa, Ravier admitió sin sonrojarse que una parte de lo recaudado a través de los impuestos al combustible —cuya afectación específica es la obra vial— es retenida por la cartera económica para maquillar las cuentas de una administración asfixiada. Con la excusa de que "las rutas se siguen usando", el funcionario intentó justificar un esquema de vaciamiento sistemático que pone en riesgo la vida de miles de ciudadanos que transitan a diario por caminos cada vez más abandonados.

Los números del propio desmanejo oficial exponen la magnitud del ajuste. El epicentro de esta maniobra es el Sistema Vial Integrado (SisVial), un fideicomiso alimentado por una porción del impuesto a los combustibles líquidos que tiene un destino legal inalterable: la construcción, rehabilitación y sostenimiento de la red vial argentina. Sin embargo, bajo la gestión de Javier Milei, ese propósito fue pisoteado en favor de la bicicleta financiera.

Desde la llegada de La Libertad Avanza al poder, la tasa de subejecución del SisVial escaló hasta un bochornoso 73,8%. Los datos oficiales revelan un festival de retención de fondos públicos:

  • Durante 2024, de los 360.238 millones de pesos recaudados, apenas se ejecutó un magro 11,3% (40.668 millones).

  • En 2025, año electoral y de máxima tensión legislativa, la ejecución subió levemente al 39% (270.592 millones de los 692.514 millones ingresados).

  • Entre enero y mayo de 2026, la cifra volvió a derrumbarse al 18,5%, destinando solo 83.144 millones de un total de 450.500 millones recaudados.

En la práctica, esto se traduce en que el Gobierno recaudó más de 1,5 billón de pesos para obras viales, pero dejó cajoneados más de 1 billón de pesos inmovilizados en plazos fijos y títulos públicos al cierre de mayo.

La ruta de la desidia: cemento financiero y vidas en juego

Mientras el Ministerio de Economía juega a los banqueros con la plata de los contribuyentes, el costo social de la desinversión se paga con vidas humanas. Estimaciones de especialistas en asuntos públicos señalan que, con los más de mil millones de pesos que el SisVial mantiene retenidos en instrumentos financieros y cuentas corrientes sin pisar el asfalto, se podrían haber intervenido entre 20.000 y 25.000 kilómetros de la red vial nacional, lo que equivale a casi dos tercios de los caminos del país.

Frente a la catástrofe de rutas poceadas, sin señalización ni banquinas en condiciones, la respuesta del oficialismo se reduce a justificaciones cínicas y al desvío sistemático de recursos hacia las planillas de Excel de Luis Caputo. El equilibrio fiscal de Milei no es el resultado de una economía sana, sino el producto de una brutal confiscación de fondos específicos que destruye la infraestructura nacional y condena al peligro a quienes circulan por las rutas argentinas.

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