Cuestionan la falta de control estatal por las publicidades de casinos en el transporte público

General06/07/2026 Ludopatía en la mira

Screenshot_20260706-103210_Google

En una postal que indigna a gran parte de la sociedad salteña, las unidades de SAETA, el sistema de transporte público que moviliza a miles de trabajadores, estudiantes y familias cada día, se han convertido en vehículos de promoción masiva para plataformas de apuestas online y casinos. Mientras la ludopatía se dispara como una emergencia sanitaria silenciosa —especialmente entre los jóvenes—, el Estado provincial parece priorizar la recaudación publicitaria y los intereses del sector del juego por sobre la protección de la salud mental de sus ciudadanos.

La publicidad de casinos en los colectivos de SAETA normaliza el juego de azar, invisibiliza sus riesgos y convierte al transporte público en una herramienta de captación para la industria de la apuesta.

Resulta contradictorio y éticamente cuestionable que el servicio de transporte público, concesionado bajo una estructura de fuerte subsidio estatal y regulado por la Autoridad Metropolitana de Transporte (AMT), funcione como una cartelería rodante para casas de apuestas. En momentos en que la ludopatía adolescente es una preocupación creciente para padres y docentes de nuestra provincia, que el Estado —o las empresas que operan bajo su órbita— permita que un estudiante tome el colectivo y reciba estímulos constantes para "jugar y ganar" es, como mínimo, una negligencia institucional.

La publicidad no distingue edades ni sectores sociales. Al estar pegadas en el exterior e interior de los colectivos, estas promociones ingresan a los hogares y a las rutinas diarias de los sectores más vulnerables, que son precisamente quienes suelen ver en el juego una salida desesperada a la crisis económica. Mientras el gobierno provincial declara en discursos públicos su preocupación por el bienestar social, en la calle, el transporte público —el espacio común por excelencia— es entregado al marketing de un sector que, lejos de ser inofensivo, destruye economías familiares y salud mental de forma sistemática.

¿Cuál es el rol del Estado en este escenario? Si la provincia cuenta con programas de prevención contra la ludopatía, ¿por qué permite que estos se vean opacados por campañas que fomentan la adicción? El Estado salteño está atrapado en una trampa de doble discurso: mientras, por un lado, se otorgan subsidios para que el colectivo sea el medio de transporte de los trabajadores, por el otro, se utiliza ese mismo vehículo para inducir a esos mismos trabajadores al juego. La política pública debería enfocarse en regular estrictamente este tipo de publicidad en espacios de uso masivo, tal como se hace con el tabaco o el alcohol, reconociendo que el juego de azar es una actividad con efectos adictivos comprobados.

Es urgente que las autoridades dejen de mirar hacia otro lado. La ciudadanía salteña exige un compromiso real contra la ludopatía que empiece por limpiar el transporte público de una publicidad que, bajo el velo del "entretenimiento", esconde una de las enfermedades más destructivas de nuestro tiempo. La gestión del transporte no puede seguir supeditada a los ingresos del sector privado que lucra con la desesperación ajena.

Te puede interesar
Lo más visto