Horror en Solís Pizarro: intentó matar a su pareja frente a sus hijos y se suicidó durante la fuga

Salta22/04/2026 La muerte no es justicia

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El hombre que atacó salvajemente a su pareja en Ampliación Solís Pizarro falleció tras autolesionarse mientras huía de la policía. La víctima pelea por su vida en el Hospital San Bernardo. El relato desgarrador de los vecinos pone el foco en los hijos: un niño de 6 años fue quien salió a los gritos a pedir auxilio mientras su madre se desangraba.

La zona oeste de Salta fue escenario de una secuencia de terror que terminó con un hombre muerto y una mujer en estado reservado. Alrededor de las 18 horas, en una vivienda cercana al barrio San Rafael, lo que era una "situación de conflicto" —según los eufemismos policiales— escaló a un intento de femicidio brutal. La víctima, cuya identidad se preserva, logró escapar de la casa bañada en sangre, dejando un rastro de terror en la vereda mientras buscaba desesperadamente el auxilio de sus vecinos.

Lo más doloroso de este caso es la participación de los hijos de la pareja. Fue el hijo menor, de apenas 6 años, quien salió corriendo a la calle al grito de "¡mi mamá!", alertando a una vecina que hoy no puede borrar de su mente la imagen del pequeño llorando desconsolado. Según los testimonios del barrio, no era la primera vez que la mujer pedía ayuda; el sistema, una vez más, llegó tarde para prevenir, obligando a los niños a ser los únicos rescatistas de su madre.

Tras el ataque, el agresor intentó darse a la fuga en su vehículo. La policía logró interceptarlo en el barrio Ceferino tras una persecución cinematográfica, pero el desenlace fue fatal: el hombre se habría autolesionado de gravedad dentro del automóvil, falleciendo poco después. Con su muerte, se extingue la acción penal, pero no se borra la responsabilidad de un Estado que permite que estas situaciones de violencia se naturalicen hasta llegar al límite de la muerte. 

 Cuando la violencia no tiene salida

Debemos ser claros: la muerte del agresor no es "justicia". Es el cierre trágico de un círculo de violencia donde el victimario, antes de enfrentar las consecuencias de sus actos, elige el camino de la autodestrucción, dejando a una mujer herida y a unos hijos con un trauma que los marcará de por vida.

Nuevamente, vemos cómo la violencia machista se ensaña con los más vulnerables. En los barrios populares de Salta, el "no te metas" o la falta de respuestas efectivas ante las denuncias previas —que según los vecinos existían— son el caldo de cultivo para estos episodios. Mientras la víctima lucha por su vida en una cama del Hospital San Bernardo ¿quién cuida a esos niños que vieron a su padre intentar matar a su madre?

El patriarcado mata, despoja y, finalmente, se consume a sí mismo, dejando solo escombros emocionales a su paso. En Salta, el presupuesto para prevenir estos ataques parece nunca alcanzar, pero el costo de las ambulancias, los patrulleros y las vidas rotas lo seguimos pagando todos.

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