La defensa de José Eduardo Figueroa insiste en reducir la condena por el femicidio en El Tipal

Judiciales05/08/2026 Coartada machista

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A tres años del brutal femicidio de Mercedes Kvedaras que conmocionó a Salta en el country El Tipal, la defensa del asesino José Eduardo Figueroa —ejercida por el abogado Juan Casabella Dávalos— volvió a encender la indignación social con un movimiento tan cínico como previsible: presentó un recurso de casación ante el Tribunal de Impugnación para que le quiten la condena a prisión perpetua y reduzcan su pena. 

Este intento desesperado por eludir la única respuesta justa que el Estado puede dar frente al terrorismo machista es una muestra más de cómo los agresores intentan negociar sus privilegios mientras destruyen vidas irreparablemente.

Pretender suavizar la pena de cadena perpetua para un femicida recurriendo a teorías insostenibles —como la supuesta "emoción violenta", un homicidio preterintencional o un accidente en una bañera— es un insulto a la memoria de Mercedes, a sus propios hijos, al dolor de su familia y a la inteligencia de toda la sociedad. Es la expresión cabal de una estructura patriarcal que históricamente se creyó dueña de la impunidad, acostumbrada a que la violencia contra las mujeres sea minimizada, justificada o desacreditada poniendo en duda el testimonio de las víctimas y de su entorno.

Los argumentos de la defensa buscan instalar una farsa que ya fue categóricamente descartada durante el juicio oral, donde Figueroa fue condenado por unanimidad el pasado 30 de abril por homicidio doblemente calificado por el vínculo y por mediar violencia de género. La evidencia científica, la autopsia, la reconstrucción del hecho y las pericias demostraron con absoluta claridad que Mercedes Kvedaras murió por asfixia mecánica mixta, producto de estrangulamiento y sofocación manual, demoliendo el relato misógino de la caída accidental.

Ante este nuevo intento de amedrentamiento judicial por parte de los varones violentos, la respuesta de la Justicia debe ser unánime, implacable y sin fisuras. La querella, representada por el abogado Jorge Ovejero, ya solicitó la confirmación íntegra de la sentencia. No hay lugar para concesiones ni retrocesos.

Mantener firme la condena a prisión perpetua no es solo aplicar el peso de la ley sobre un femicida; es construir un mensaje pedagógico y social indispensable para el futuro. La justicia firme es la única herramienta capaz de empezar a transformar la conciencia de los violentos, demostrando que el pacto de impunidad se rompió para siempre. Proteger a nuestras mujeres, erradicar la violencia patriarcal y educar a una sociedad libre de privilegios machistas exige una Justicia fuerte, valiente y sin grietas.

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