Cifras del horror: en Salta, 8 de cada 10 femicidas eran la pareja actual de la víctima

Salta06/02/2026 El peligro está en casa
Ni Una Menos - Feminismo

El reciente informe del Observatorio de Violencia contra las Mujeres de Salta, con cierre al 1 de febrero de 2026, arroja cifras escalofriantes sobre la realidad de la violencia de género en la provincia. Durante el año 2025, el patrón de violencia íntima se consolidó de manera absoluta: no se registró ni un solo femicidio cometido por desconocidos.

La totalidad de los crímenes tuvo como agresores a personas del círculo más cercano de las víctimas, confirmando que para las mujeres salteñas, el mayor riesgo no está afuera, sino puertas adentro. Los datos oficiales detallan que el 83,3% de los ataques (5 de cada 6 casos) fueron perpetrados por las parejas actuales de las mujeres, mientras que el 16,7% restante correspondió a ex parejas.

Esta tendencia se refleja también en el escenario del horror, ya que cuatro de los seis femicidios caratulados provisoriamente ocurrieron dentro del hogar, mientras que solo dos sucedieron en la vía pública. En la mitad de los casos, los agresores utilizaron la fuerza física para terminar con la vida de las víctimas, seguidos por el uso de armas de fuego y elementos punzocortantes o combustibles. El perfil de las víctimas muestra una vulnerabilidad que atraviesa diferentes edades, aunque el grupo más golpeado fue el de mujeres de entre 30 y 39 años.

Además, el impacto social de estos crímenes se extiende a las nuevas generaciones, ya que al menos tres de las mujeres asesinadas eran madres, dejando huérfanos a niños y adolescentes. En dos de los casos registrados, la justicia no podrá avanzar con la condena debido a que los femicidas se quitaron la vida tras cometer el ataque, una muestra final del carácter posesivo y violento que define este flagelo.

En un panorama más amplio, el informe contabilizó 26 muertes violentas o dudosas de mujeres durante el 2025, de las cuales el 23,1% ya han sido caratuladas como femicidios. Estas cifras ponen en alerta a las autoridades y a la sociedad civil, evidenciando que el hogar sigue siendo el espacio más peligroso y que las políticas de prevención deben meterse de lleno en la esfera privada para detectar a tiempo a los agresores que conviven con sus víctimas.

Te puede interesar
Lo más visto