Dolor y legado: la voz de Melania Pérez queda para siempre en la cultura salteña

General14/01/2026 Hasta siempre cantora!

La partida física de Melania Pérez deja un silencio hondo en la cultura de Salta y del país. Cantora inmensa, maestra generosa y artista íntegra, su voz —esa que sabía emocionar y transportar— seguirá viva en cada recuerdo, en cada grabación y en cada enseñanza que sembró a lo largo de su camino.

Así la recuerda Carlos Fernando Vargas, músico, docente y gestor cultural, quien compartió con El Tintero expresiones sobre el vínculo musical que transitaron así como escenarios, viajes y procesos creativos con Melania desde fines de los años noventa. “Para muchos artistas de Salta, Melania es una maestra por todo lo que nos dejó: su legado, su música”, dice y evoca hitos que marcaron una época, como su trabajo con el Dúo Herencia junto a Hicho Vaca, o su participación como solista en Luz del aire, aquel disco enorme que en el año 2000 fue reconocido y premiado en Buenos Aires.

Vargas tuvo el honor —y la emoción— de acompañarla con la guitarra desde 1999. “Siempre fue un orgullo que ella me llamara para acompañarla. Incluso me animé, con mucha timidez, a pedirle que grabara para mis discos. Era una gran maestra”, recuerda. Una maestra que, como tantas veces ocurre con los grandes artistas del interior, no siempre recibió en su provincia el reconocimiento que merecía, pero que dejó una huella profunda en quienes la conocieron y compartieron su arte.

“Esa voz impresionante te cautivaba, te hacía viajar, te hacía emocionar”, resume Carlos Vargas. Melania vivía para el canto y del canto: su razón de estar en el escenario era pura entrega, alegría y verdad. Por eso la noticia de su fallecimiento, repentina, mientras se encontraba en Buenos Aires grabando un disco, conmueve doblemente. “Nos deja un vacío muy grande en la cultura de Salta, muy grande”, afirma.

El impacto de su partida atraviesa fronteras. Compañeros y compañeras de otras provincias, artistas del ámbito nacional del folklore, hicieron llegar mensajes de dolor y reconocimiento. Todos coinciden en lo mismo: la dimensión de su voz y de su sabiduría artística. “Su voz nos quedará para siempre, sus enseñanzas, su sabiduría. Me enseñó un montón de cosas, me abrió la cabeza musicalmente”, dice Vargas, con la emoción todavía a flor de piel.

Melania Pérez no se va del todo. Quedan sus canciones, sus discos, los homenajes y reconocimientos que supo cosechar —muchas veces a fuerza de insistencia y militancia cultural— y, sobre todo, queda su ejemplo: el de una artista que hizo del canto una forma de vida y de amor compartido. En ese legado, la cultura salteña encuentra consuelo y memoria.

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