La Caldera: operativo conjunto para contener crecidas y daños por tormentas

General06/01/2026 Cinco máquinas trabajando
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Las tormentas de los últimos días volvieron a poner en tensión a La Caldera. La crecida de ríos y arroyos afectó nuevamente a la zona sur del municipio, donde se desplegó un operativo con maquinaria pesada para intentar frenar el avance del agua y reducir el riesgo sobre los barrios más expuestos.

Desde ayer y durante la jornada de hoy, cinco máquinas trabajan en el lugar con tareas de desvío del cauce, movimiento de suelo y refuerzo de defensas. En el operativo participan equipos del municipio, de organismos provinciales y de la Municipalidad de Salta, que aportará camiones para reforzar las tareas.

La intervención se definió tras reuniones mantenidas entre el intendente Diego Sumbay y autoridades provinciales vinculadas a áreas de gobierno, obras públicas, recursos hídricos y servicios. El foco inmediato está puesto en evitar que nuevas lluvias agraven una situación que se repite cada verano.

La Caldera presenta una condición geográfica compleja: está rodeada por ríos y arroyos y cuenta con barrios asentados en zonas que, según informes técnicos oficiales, corresponden a antiguos lechos de río. Se trata de sectores que fueron habilitados en gestiones anteriores y que hoy quedan expuestos ante cada episodio de lluvias intensas.

En el terreno operan dos máquinas oruga —una de ellas aportada por Recursos Hídricos—, una retroexcavadora municipal, una topadora de Vialidad Provincial y una máquina de Aguas del Norte. Las tareas apuntan a ganar tiempo y reducir el impacto inmediato del agua, mientras se evalúan intervenciones de mayor alcance.

En los últimos años se realizaron trabajos parciales de encauzamiento, defensas y canalización en distintos puntos del municipio, además de la apertura de caminos rurales y mejoras en calles urbanas. Sin embargo, la recurrencia de las crecidas vuelve a dejar en evidencia que esas obras no alcanzan para resolver un problema de fondo.

Desde el ámbito municipal señalan que la falta de recursos limita la posibilidad de encarar obras estructurales de mayor escala. En ese contexto, los municipios aparecen como uno de los niveles del Estado más afectados por las restricciones presupuestarias, lo que condiciona la planificación a largo plazo y obliga a respuestas de emergencia ante cada evento climático.

A la par, continúa pendiente el mantenimiento de la Ruta Nacional 9, una traza clave para la región. El municipio realizó pedidos formales para que se ejecuten tareas en ese tramo, sin resultados concretos hasta el momento.

Mientras tanto, los trabajos continúan en la zona sur de La Caldera con el objetivo de contener la crecida, proteger viviendas y evitar nuevos daños ante un escenario climático que, lejos de ser excepcional, se repite con cada temporada de lluvias.

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