24 años después, el legado del padre Martearena vive en su obra: PROSOCO abre sus puertas a toda la comunidad

Salta29/11/2025
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A más de tres décadas de su fundación, la ONG “Programas Sociales Comunitarios (PROSOCO), la obra del padre Martearena”, sostiene una red territorial que une barrios populares, comunidades originarias y proyectos de economía social en toda la provincia. En vísperas de una nueva Jornada de Puertas Abiertas, la organización reafirma el legado del padre Ernesto Martearena y su filosofía de “comunidad en movimiento”.

En Salta hay nombres que no necesitan demasiada presentación porque viven en la memoria colectiva. Uno de ellos es el del padre Ernesto Urbano Martearena, el cura de los barrios, el que acompañó pibes, familias y ancianos en tiempos donde el Estado llegaba tarde o directamente no llegaba. Pero su legado no es nostalgia: es una estructura concreta que hoy sigue trabajando, creciendo y adaptándose a un contexto social cada vez más desafiante.

De esa convicción territorial nació, en 1993, la ONG Programas Sociales Comunitarios (PROSOCO), con un objetivo simple y profundo: sostener, fortalecer y organizar comunidades. Con los años, ese impulso se convirtió en una red de proyectos educativos, productivos y de acompañamiento que hoy atraviesa desde Villa Juanita hasta Aguaray, pasando por Mosconi, Tartagal y las comunidades wichí.

Villa Juanita: donde la comunidad se hace casa

El corazón urbano de PROSOCO late en el Centro de Desarrollo Comunitario San Juan Bautista, un espacio que desde los años ‘90 funciona como una casa grande para las familias del barrio y zonas cercanas. Allí se sostiene un comedor comunitario, apoyo escolar para prevenir la deserción, espacios deportivos y recreativos, y una sala de juego y lectura donde conviven libros, juguetes didácticos y meriendas compartidas.

A lo largo del tiempo, el trabajo en territorio se complementó con charlas, talleres y acompañamientos en temas sensibles como violencia familiar, adicciones, crianza y fortalecimiento emocional

Un tejido social que se sostiene con presencia, escucha y cotidianidad. En 1999, crea con las instituciones de los barrios de la zona este de la ciudad de Salta, la Red CEPIM. Red comunitaria que hoy más que nunca, se mantiene con el compromiso de quienes la conforman, Centro de salud, Escuelas, Policía, Instituciones y el Martearena, como se lo conoce al Centro de Desarrollo Comunitario de Villa Juanita. 

Apuesta a la educación y desarrollo humano

Un pilar fundamental de la ONG es el Instituto para el desarrollo humano n°8212 "Padre Ernesto Martearena", que forma a jóvenes para identificar e intervenir en las diversas problemáticas de la niñez, adolescencia y familia a través de la Tecnicatura Superior en Familia y Niñez (presencial) y de la Tecnicatura Superior en Familia, Adolescencia y Niñez (a distancia).

El norte profundo: educación indígena y arraigo

Quizás la experiencia más emblemática de la organización en el norte es la Escuela de la Familia Agrícola (EFA) N° 8178 “Padre Ernesto Martearena”, ubicada en Capiazuti, Aguaray. Allí jóvenes de comunidades indígena-guaraníes y wichí cursan una secundaria agroambiental orientada al trabajo rural, al cuidado de la tierra y al desarrollo sostenible.

La EFA funciona con el modelo de alternancia: una parte de la semana en la escuela y otra en la comunidad. Esto permite que el conocimiento no se viva como ruptura sino como continuidad con la vida y la cultura local

La escuela cuenta con hectáreas productivas para huertas, cría de animales y capacitación agroecológica. De ella surgieron iniciativas de emprendimientos juveniles indígenas, fortalecidos a través del Centro de Emprendedores que impulsa proyectos productivos con asesoramiento técnico y herramientas financieras.

Economía social: microcréditos y trabajo comunitario

Otro eje central de PROSOCO es su sistema de crédito solidario, inspirado en modelos de microfinanzas comunitarias. A través del Banco Solidario Padre Martearena y los fondos rotatorios, miles de emprendedoras y emprendedores barriales accedieron a microcréditos para iniciar o fortalecer pequeños comercios y oficios.

Complementa esta red la comercializadora social Pacha Kamak, que fomenta el comercio justo, el precio digno y nuevas oportunidades de venta para artesanas y artesanos de las comunidades indígenas. 

Mujeres wichí de Mosconi: textiles con identidad y autonomía

Aunque no aparece en los documentos institucionales originales, la organización incorporó en los últimos años un trabajo clave con talleres textiles de mujeres wichí en General Mosconi, Tartagal y la EFA. En Gral. Mosconi, el taller textil “Tschinai wichis ofuilek ochaye” (Mujeres wichís sueños y esperanza) se inauguró en el 2024. Allí, mujeres artesanas transforman saberes ancestrales en productos textiles contemporáneos, generando ingresos y fortaleciendo la identidad cultural.

Estos talleres no solo producen economía: generan autoestima, autonomía y comunidad entre mujeres que históricamente estuvieron relegadas de espacios formales de trabajo

Una obra que se actualiza… y abre las puertas

A diferencia de otras instituciones, PROSOCO no quedó congelada en el tiempo. Algunos programas ya no están vigentes; otros cambiaron, crecieron o se transformaron; y nuevos proyectos nacieron desde las demandas reales de los territorios. El espíritu es el mismo: no imponer, sino acompañar.

En ese marco, la organización prepara una instancia clave de participación barrial e institucional.

📌 Jornada de Puertas Abiertas 2025. “24 años después, el legado del padre Martearena vive en su obra”

🗓 Jueves 4 de diciembre
⏰ 10 a 16 horas
📍 Pje. Zorrilla 225 – Sede Central de PROSOCO

La invitación es simple y profunda: acercarse, recorrer los espacios, conocer los proyectos y dialogar con quienes sostienen a diario esta red comunitaria. Una oportunidad para abrir la casa grande de la organización y compartir lo que nunca dejó de estar vivo: comunidad, encuentro y esperanza.

Un legado que sigue caminando

El padre Ernesto Martearena falleció hace años, pero su modo de entender la fe, la justicia social y la comunidad sigue marcando el rumbo. Su obra no es un museo: es una trama viva de personas que comen, estudian, producen, se organizan y sueñan juntas.

En tiempos de desigualdad creciente, PROSOCO vuelve a abrir sus puertas no solo para mostrar lo que hace, sino para reafirmar lo que cree: la salida es comunitaria, territorial y profundamente humana.

Contacto

Face: Prosoco ONG

IG: Prosoco_ONG

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