


El gobernador Gustavo Sáenz, participó recientemente en el lanzamiento de la feria de emprendedores "Potencia" en Orán y durante su discurso manifestó su compromiso de no poner "palos en la rueda" al gobierno Javier Milei, que, según sus propias palabras, aplica el ajuste más grande de toda la historia de la humanidad.
Luego de mandar a votar a favor de ley Bases a sus diputados provinciales Outes, Calletti y Vega, Sáenz ya no disimula su acercamiento a la Casa Rosada. En el marco de un acto en el postergado norte provincial ratificó su postura de no obstaculizar las políticas nacionales pese al daño que éstas ocasionan a la vida de los salteños.
"No van a ver un gobernador que vaya en contra de los intereses de los salteños, pero sí van a ver a un gobernador que no va a poner palos en la rueda a ningún Presidente que haya sido elegido por los salteños”, fue la frase contradictoria que soltó.


En principio esta declaración puede resultar noble a primera vista, pero es fundamental analizar qué significa en el contexto actual. Bajo la administración de Milei, se han implementado recortes severos que afectan directamente a Salta. Empezando por la obra publica, pasando por los subsidios al transporte, la luz y el gas, e incluyendo la licuación salarial a los jubilados y empleados, en 5 meses el libertario no ofreció una medida paliativa para la complicada situación que se vive en el norte.
Razón por la cual resulta, cuanto menos, llamativo cómo Sáenz confunde ser opositor a una política salvaje con "poner palos en la rueda". En la misma ocasión, dijo: "No es lo mismo vivir al lado del obelisco que en Orán, Tartagal, Urundel o Santa Victoria, donde es difícil que los privados inviertan”, resaltó.
Sin embargo, estas palabras contrastan con su falta de acción concreta para enfrentar las medidas del gobierno nacional que perjudican a su provincia. Si verdaderamente estuviera comprometido con los intereses de los salteños, debería estar liderando la oposición a estos recortes, no buscando evitar conflictos con el poder central.
Un líder no debería temer a enfrentarse al poder nacional cuando los intereses de su gente están en juego. Sáenz ha optado por la conciliación pero ¿a qué costo? La defensa de Salta debería ser prioridad, incluso si eso significa poner "palos en la rueda" a políticas nacionales que son perjudiciales.
No se trata de una cuestión menor, sino de una obligación hacia los ciudadanos que lo eligieron. Aunque eso está a la vista que poco y nada le importa.




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