Una soga artesanal y celdas sin monitoreo permanente: los interrogantes que deja la muerte de "Jota" Figueroa

Judiciales26/08/2026 Servicio Penitenciario bajo la lupa
Juicio femicidio en el Tipal

La investigación judicial en torno a la muerte de José Eduardo "Jota" Figueroa —quien cumplía condena a prisión perpetua por el brutal femicidio de su esposa, Mercedes Kvedaras— sumó aristas escandalosas que complican al Servicio Penitenciario de la Provincia.

Mientras el fiscal Daniel Espilocín avanza en la reconstrucción de las últimas horas del interno en la Unidad Carcelaria N°1 de Villa Las Rosas, trascendió un dato clave que ahora se encuentra bajo rigurosa lupa: la Justicia busca determinar si Figueroa intentó mantener un encuentro clandestino con una persona ajena al penal utilizando de manera fraudulenta el cupo de visita correspondiente a otro recluso. Los investigadores analizan minuciosamente los libros de guardia, registros diarios y las grabaciones de las cámaras de seguridad para establecer si la maniobra llegó a concretarse, quién era el visitante y bajo qué circunstancias logró burlar los controles del establecimiento.

Otro de los interrogantes centrales que desvela a los sabuesos judiciales gira en torno al elemento empleado para poner fin a su vida. La autopsia preliminar confirmó que la causa del deceso fue asfixia por ahorcamiento, pero el hallazgo de una soga confeccionada de manera artesanal con vendas rojas similares a las utilizadas en la práctica de boxeo abrió una investigación paralela sobre cómo ingresaron o circularon dichos materiales prohibidos dentro del penal. 

El episodio ocurrió la tarde del lunes 24 de agosto en un patio interno del pabellón F —un sector que, según admitió el propio secretario de Justicia y Derechos Humanos, Javier Mónico, carece de cámaras de monitoreo permanente en su interior—, donde Figueroa fue hallado colgado poco después de haberse realizado el conteo reglamentario de internos y la distribución de la cena. El funcionario provincial reconoció además que no existían registros previos de alertas sobre conductas autolesivas, lo que profundiza el manto de sospecha sobre la dinámica interna.

Las circunstancias que rodearon el trágico desenlace exponen severas vulnerabilidades en los protocolos de custodia y prevención de la principal cárcel salteña. Tras ser encontrado en estado crítico por otro recluso que dio aviso al personal, Figueroa recibió maniobras de reanimación y fue trasladado de urgencia al Hospital San Bernardo, donde los médicos constataron su fallecimiento.

Ante la gravedad de los vacíos en la custodia, la Fiscalía Penal de la Unidad de Graves Atentados contra las Personas ordenó pericias exhaustivas a cargo del Cuerpo de Investigaciones Fiscales (CIF), mientras que de forma paralela se puso en marcha una investigación administrativa interna en el ámbito penitenciario para deslindar responsabilidades funcionales. Este cúmulo de irregularidades —que incluye desde la circulación de elementos prohibidos y visitas irregulares hasta zonas sin vigilancia adecuada— transforma el caso en un expediente explosivo que vuelve a poner bajo el microscopio el sistema carcelario de la provincia.

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