Mineros de Posco reclaman representación sindical

Salta19/08/2026 Cuando nadie reclama, la empresa gana

Trabajadores comunicaron que llevan más de un año sin mejoras salariales ni recategorizaciones mientras cuestionan la falta de respuestas de AOMA Salta. Una representación gremial debilitada no solamente deja desprotegidos a los empleados, también beneficia a una corporación que enfrenta menos presión y reclamos.

Trabajadores de Posco Argentina difundieron por WhatsApp un fuerte cuestionamiento contra la conducción de AOMA Salta, encabezada por Pablo Loto. Aseguran que llevan más de un año con el mismo salario y la misma categoría, mientras continúan esperando definiciones sobre el convenio, las recategorizaciones, el bono y los reintegros.

La crítica apunta a la ausencia sindical, pero también expone una situación funcional a la empresa. Cuando los trabajadores no reciben información ni cuentan con una representación firme, la corporación negocia con menor presión: menos reclamos, menores concesiones.

Los empleados aseguran que concurrieron a la seccional y en distintas oportunidades la encontraron cerrada. También cuestionaron que el gremio exhibiera una bandera con la inscripción “AOMA presente” durante una visita al proyecto, mientras los problemas continúan sin respuesta. “La presencia no se demuestra solamente con una bandera. Se demuestra estando, atendiendo a los trabajadores, informando y cumpliendo los compromisos”, señalaron.

Uno de los reclamos centrales es conocer qué se está negociando antes de votar un nuevo convenio. “No se puede negociar un convenio a ciegas”, advirtieron. También mencionaron inconvenientes con los elementos de protección personal, la comida y las charlas de seguridad realizadas fuera del horario laboral.

El reclamo interpela directamente a Pablo Loto, pero Posco tampoco puede quedar fuera de la discusión. La actualización salarial, las condiciones de seguridad y el reconocimiento de las categorías son responsabilidades empresariales. La ausencia del sindicato no libera a la compañía: por el contrario, revela el escenario de desequilibrio en el que se desarrollan las negociaciones.

“No queremos discursos ni promesas. Queremos respuestas, presencia y hechos”, concluyeron. Porque detrás de cada representación gremial que se retira queda una empresa con mayor margen para decidir y trabajadores cada vez más solos.

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