“Gobernar es poblar, no entregar”: el duro mensaje contra la venta del territorio argentino

Política11/08/2026 Milei, el agente inmobiliario que nadie nombró

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Un encendido pronunciamiento contra el proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada puso nuevamente en discusión uno de los aspectos centrales de la iniciativa impulsada por el Gobierno nacional: el destino de las tierras y los recursos estratégicos del país.

El discurso del riojano Luis Quintero, apuntó directamente contra el presidente Javier Milei, a quien acusó de actuar como un “agente inmobiliario” dispuesto a ponerle precio al territorio argentino bajo el argumento de atraer inversiones. La crítica sostuvo que la tierra no constituye un patrimonio disponible del gobierno de turno, sino una herencia colectiva que debe conservarse para las próximas generaciones.

“No se trata de la inviolabilidad de la propiedad privada, sino de la inviolabilidad de la propiedad política sobre el territorio argentino”, planteó. Desde esa perspectiva, la discusión excede una modificación legal: involucra la capacidad futura del país para decidir sobre sus ríos, montañas, recursos energéticos y espacios productivos.

El mensaje también recuperó la conocida máxima de Juan Bautista Alberdi, “gobernar es poblar”, para rechazar la interpretación que pretende equiparar inmigración, inversiones y extranjerización. Según expresó, Alberdi concebía a los inmigrantes como parte constitutiva de la Nación, pero no promovía la cesión indiscriminada de las tierras y los recursos que la sostienen.

Las críticas no quedaron limitadas al oficialismo. El discurso cuestionó a los legisladores dialoguistas que acompañan las iniciativas del Gobierno y reclamó una posición más contundente al peronismo. “¿Qué van a gobernar después? ¿Despojos? ¿Tierra arrasada?”, interrogó, al advertir que una oposición meramente discursiva podría resultar insuficiente frente a decisiones difíciles de revertir.

También hubo una interpelación dirigida a los referentes deportivos y culturales que evitan pronunciarse sobre la situación política. El planteo fue directo: defender la camiseta dentro de una cancha pierde sentido si se guarda silencio mientras se discute el control del territorio que esa camiseta representa. En ese tramo apareció la figura de Diego Maradona como símbolo de compromiso e identidad popular.

“La soberanía no existe sin su base material”, sintetizó el pronunciamiento. La frase concentra el eje político del discurso: un país no puede considerarse plenamente soberano si pierde la capacidad de decidir sobre su territorio y sus recursos naturales.

Sobre el final, el mensaje llamó a profundizar la organización y la movilización dentro de los derechos constitucionales. Sin embargo, la propuesta de realizar protestas frente a los domicilios particulares de legisladores introduce un límite delicado: el rechazo político puede y debe expresarse públicamente, pero sin transformar la protesta en hostigamiento personal ni involucrar a las familias de quienes ocupan cargos públicos.

Más allá de esa formulación, el reclamo central fue claro: la discusión no puede quedar reducida a tecnicismos parlamentarios ni postergarse hasta que sus consecuencias sean irreversibles. Frente a la posibilidad de una mayor extranjerización de la tierra, el discurso cerró recuperando la histórica advertencia de José de San Martín: “Seamos libres, lo demás no importa nada”.

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