De paso obligado a centro de acopio: la cruda radiografía del narcotráfico en Salta

Judiciales04/08/2026 Más allá de la frontera

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La definición del fiscal general federal Eduardo Villalba sintetiza un cambio de época tan alarmante como peligroso para la seguridad de la provincia: "Antes éramos tránsito de droga; ahora también somos acopio". La reciente y contundente incautación de más de 400 kilos de cocaína en un galpón ubicado sobre la Circunvalación Oeste, en la zona que conecta Cerrillos con Rosario de Lerma, confirmó de la peor manera una nueva y sofisticada modalidad delictiva en el norte argentino.

Para la Justicia Federal, el hallazgo de este enorme cargamento expuso una logística criminal infinitamente más compleja que la utilizada años atrás. Las organizaciones del narcotráfico dejaron de limitarse al exclusivo rol de transportar sustancias a través de las fronteras; ahora montan depósitos, alquilan inmuebles urbanos y rurales, y establecen bases logísticas en territorio salteño para ocultar grandes volúmenes de estupefacientes antes de reubicarlos hacia otros mercados de consumo nacional e internacional.

Mientras los tribunales federales intentan desarmar a las grandes redes transnacionales, otro flagelo avanza y se multiplica en silencio en el tejido social: la venta minorista de drogas. En distintos puntos del Valle de Lerma y de diversas localidades del interior salteño, los operativos policiales y judiciales contra el narcomenudeo revelan una realidad sumamente preocupante con la proliferación de pequeñas estructuras barriales destinadas a la comercialización directa.

Si bien estos grupos operan con volúmenes considerablemente menores a los de los grandes cárteles, cumplen un rol clave al acercar la sustancia directamente al consumidor final. Fiscales e investigadores advierten que esta expansión encuentra un terreno sumamente fértil sostenido por la grave crisis social, caracterizada por el desempleo, la precariedad laboral y la falta absoluta de oportunidades. En numerosos expedientes se constata que quienes caen en estas redes de comercialización menor buscan desesperadamente ingresos rápidos para subsistir, una situación que, aunque no exime de responsabilidad penal, explica el arraigo del delito en los barrios.

La radiografía trazada por la Justicia Federal demuestra que el combate al narcotráfico en Salta ya no se reduce a la histórica tarea de interceptar vehículos en rutas fronterizas o controles camineros. El verdadero desafío institucional actual pasa por desarticular los centros de almacenamiento clandestinos instalados en el corazón de la provincia y frenar el avance del narcomenudeo antes de que profundice el daño en más comunidades.

El mensaje del fiscal Villalba es una advertencia ineludible sobre el profundo cambio operativo del delito en suelo salteño. Salta dejó de ser un mero corredor geográfico para transformarse en un territorio estratégico de acopio, distribución y arraigo de bandas criminales, un escenario que exige respuestas urgentes de todo el arco estatal.

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