


Cuando la multitud movilizada se dispersa y baja la espuma de la celebración, queda una pregunta que pocas veces me atrevo a enfrentar, ¿qué lleva a miles de personas a caminar durante días, atravesando cerros, ríos, frío y cansancio? Detrás de cada peregrino hay un pedido, un agradecimiento, una ausencia o una batalla que necesita ser compartida para reafirmar que nadie se salva solo.
Terminó la procesión, las calles recuperaron su ritmo lento y las imágenes del Señor y la Virgen del Milagro regresaron a la Catedral. Los números de personas que se movilizan en toda la provincia y la región resultan atractivos para las frías estadísticas, por eso, preferimos acercarnos al calor humano y a los sentires de quienes fueron parte de tamaña festividad.
Dicen que cuando uno se moviliza, su aura perdura un tiempo por esos lugares debido a la intensidad emocional con la que experimentaron ese momento , lo que le llaman "impregnación energética". Algo así pareciera que dejó esa multitud que no solo se movilizó territorial sino también espiritualmente. Algo de eso todavía permanece flotando sobre Salta. Durante varios días, miles de personas alteraron su cotidianeidad para caminar, pedalear, servir, esperar o acompañar.


¿Por qué peregrina la gente?
La pregunta dio vueltas mi cabeza mucho tiempo mientras veía llegar peregrinos de la Puna salteña y el Valle de Lerma y Calchaquí ingresando a la ciudad por la calle Buenos Aires. Me atreví a preguntar y claro, no existe una única respuesta. Hay quienes parten desde la Salta profunda porque allí viven, bajan desde la Puna, atraviesan los Valles Calchaquíes o recorren caminos rurales que separan a sus comunidades de la capital. Para ellos, peregrinar es una forma de llegar: salir del lugar propio, recorrer distancias y encontrarse con una ciudad que los recibe y contiene.
Otros realizan el recorrido inverso. Viven en Salta Capital, pero se trasladan hacia algún punto del interior para regresar caminando junto a una peregrinación. Saben deliberadamente que el frío, el cansancio, las noches sin comodidad y la exigencia pertenecen a un camino que podrían evitar. No peregrinan porque sea la única manera de llegar, sino porque hacerlo les enciende el alma, fortalece el espíritu y los mantiene vivos.
"El Milagro es el encuentro con uno mismo a través del otro"
Para un acercamiento a la respuesta que disparó esta publicación, consulté a Caro Martínez, que caminó 150 kilómetros desde Isonza solo con su mochila a cuestas.
Para ella, el Milagro representa “una luz de esperanza” para fortalecer la llama de la confianza en la humanidad, en el otro, en la persona. "Más aún en estos contextos socioeconómicos y políticos tan asimétricos, tan injustos", describe con claridad.
El vínculo que se genera y fortalece en cada "encuentro con personas que te alientan en el camino, te abren las puertas de su casa para compartir lo que tienen a cambio de nada, son momentos únicos", cuenta.
Caro reconoce que, desde una mirada estrictamente racional, resulta difícil explicar por qué alguien sin preparación física decide caminar durante días, atravesando cerros, ríos, lluvia y temperaturas bajo cero. “No hay una razón objetiva que justifique esa locura”, admite y agrega. "Como la utopía de creer que algo es posible, la esperanza del milagro, que algo se dé, que alguien se cure, que una injusticia se equilibre", dice la peregrina salteña que vive con enorme gratitud la experiencia.
“Ahí nos encontramos todos, con algo que duele, con algún miedo, con alguien que extrañamos y con un sueño en el corazón”, expresó Caro. Su conclusión resume una experiencia colectiva: “El Milagro es el encuentro con uno mismo a través del otro. Encontrar que somos iguales, que estamos en la misma y que no se puede solo”.
"En tiempos de injusticia y desesperanza, de dolor crónico con un horizonte que pinta complicado, me lancé a la locura de caminar 150 kms con una mochilita y nada más; con la esperanza de que alguien que tenderá una mano. Salí a confirmar que el hombre es bueno, que existe, que estamos vivos y algo nos conmueve: el Milagro es todo el año!", resume a flor de piel.
Guadalupe Pantaleón conocía el Milagro desde el servicio. Durante años ayudó a quienes llegaban, hasta que comenzó a preguntarse cómo se sentiría vivir una peregrinación desde adentro. La respuesta la encontró junto a los biciperegrinos de San Antonio de los Cobres.
“Cada peregrino viene con una historia encima, con agradecimientos. Sentimos que somos un solo equipo, que estamos todos juntos por lo mismo”, contó. En su caso, el viaje estuvo atravesado por el agradecimiento por la salud y el trabajo, pero también por un pedido especial por sus seres queridos.
La experiencia le permitió descubrir que llegar a la Catedral no es únicamente alcanzar un destino físico, es la culminación de un recorrido sostenido por el compañerismo y la certeza de que nadie llega completamente solo, siempre hay alguien que comparte agua, repara una bicicleta, ofrece alimento, acompaña un tramo o simplemente anima a continuar. Trabajo en equipo.
En cada paraje y en cada pueblo también ocurre algo extraordinario: se levanta una fiesta popular sin entradas, escenarios exclusivos ni sectores reservados. Las casas se abren, aparecen ollas comunitarias y familias enteras esperan al costado del camino. Hay bocinazos, aplausos, lágrimas y teléfonos que intentan registrar un momento que, en realidad, resulta difícil de explicar.
La peregrinación no está compuesta únicamente por quienes caminan. "También peregrina, de otra manera, quien prepara comida, ofrece un baño, cuida a los hijos, cubre un puesto de trabajo o espera el regreso", añade Caro. El esfuerzo individual se vuelve posible gracias a una extensa red de personas, muchas de ellas anónimas.
Quizás la gente peregrina porque necesita pedir o agradecer. Porque busca poner el cuerpo allí donde las palabras ya no alcanzan. Porque caminar permite ordenar el dolor, recordar a quien falta o renovar una esperanza; o tal vez lo hace porque necesita saber que no está sola.




Conexión norte: cae un salteño en el histórico decomiso de 52 kilos de éxtasis

Conmemoran el Día de los Derechos de los Estudiantes Secundarios a 50 años de La Noche de los Lápices

Avanzan las obras de bacheo y asfalto en la 9/34 mientras reclaman extender los arreglos





Septiembre paraliza las aulas con un esquema excepcional de feriados

Folclore, circo y humor: una propuesta para jugar con las emociones en Vaqueros

Ocho años y medio de prisión para un interno que lideraba una red de drogas en Güemes

Escocia, Gales e Irlanda del Norte unifican reclamos por la independencia del Reino Unido

Cargnello destacó la renovación de la iluminación de la Catedral


Conexión norte: cae un salteño en el histórico decomiso de 52 kilos de éxtasis

Ediles capitalinos citan al administrador del Paseo San Martín por reclamos de trabajadores



