Fracasaron las promociones | El 54% de los comercios afirma que las ventas del Día del Padre fueron insuficientes

General22/06/2026 Consumo congelado

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Ni el masivo despliegue de promociones, ni el financiamiento con tarjetas de crédito, ni los manotazos de ahogado del comercio minorista lograron quebrar la apatía de un mercado castigado. Las ventas minoristas por el Día del Padre registraron una nueva caída interanual del 0,3% en este 2026, medidas a precios constantes. Los datos oficiales, procesados y difundidos por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), ratifican que el enfriamiento del consumo interno no encuentra su piso.

El dato no representa un tropiezo aislado, sino la consolidación de un alarmante letargo persistente: con este resultado, la festividad comercial acumuló su cuarto año consecutivo en terreno negativo, desnudando el severo deterioro en el poder de compra de los hogares que forzó a las familias a festejar bajo un estricto régimen de austeridad y control del gasto.

La desesperación de los comerciantes por levantar las persianas y facturar quedó en evidencia en la previa de la celebración, cuando más del 80% de los locales relevados implementó una agresiva batería de descuentos, rebajas por pago al contado y cuotas sin interés. Sin embargo, este esfuerzo chocó de frente contra una realidad económica donde la prioridad absoluta de los clientes fue resguardar el presupuesto familiar frente a la incertidumbre. El ticket promedio de compra se ubicó en los $78.986 y, si bien la cifra representa un salto nominal frente a los $41.302 del año pasado, desde CAME explicaron que el incremento real en volumen fue nulo; el público se volcó de manera masiva hacia los artículos más económicos de cada sector y hacia mercadería de segundas marcas en oferta, anulando cualquier tipo de reactivación genuina en los mostradores.

El termómetro sectorial reflejó un desánimo generalizado entre los dueños de los negocios y un balance comercial marcadamente heterogéneo que arroja más dudas que certezas para el segundo semestre. El desglose de las encuestas determinó que más del 54% de los comerciantes calificó la fecha como un fracaso rotundo o insuficiente para alterar la baja facturación del mes, dividiéndose entre un 18% que sentenció que la festividad no aportó ningún tipo de estímulo y un 36,5% que percibió un movimiento estéril en los pasillos. En contrapartida, un 38,1% evaluó la jornada como moderada y apenas un escaso 7,4% de los comercios sintió que la fecha fue determinante para oxigenar sus cajas, confirmando que la recesión generalizada terminó fagocitándose una de las efemérides comerciales tradicionalmente más redituables del calendario.

La trampa del financiamiento y los rubros que amortiguaron el golpe

Al analizar el comportamiento por categorías, el balance dejó al descubierto un sutil cambio en las estrategias de supervivencia de los consumidores. Los únicos rubros que lograron mantenerse a flote y registrar mejoras del 2,1% fueron librerías e indumentaria, traccionados por el recurso de regalar opciones clásicas y de menor costo unitario. En una escala menor, la categoría de electrodomésticos, artículos para el hogar y equipos de audio y video mostró un levísimo repunte del 0,8%, escoltado por calzado y marroquinería con un 0,4%. De todas formas, las cámaras comerciales advirtieron que sostener el volumen en estos sectores específicos se logró a costa de resignar rentabilidad neta en los comercios de barrio, debido al elevado costo financiero que debieron absorber las pymes para sostener los planes de cuotas con las tarjetas.

La contracara del festejo la sufrieron las góndolas de mayor valor agregado tecnológico y estético, donde el consumo directamente se desplomó. El rubro de equipos periféricos, accesorios y telefonía celular encabezó el podio de las pérdidas con un preocupante retroceso del 6,1% interanual, seguido por el sector de cosmética y perfumería, que acusó una baja del 3,8%. Para los analistas minoristas, este último sector padece además una mutación de hábitos de consumo ligada a la crisis: los salteños adoptaron la conducta de probar las fragancias en las tiendas físicas de la capital para terminar realizando la compra definitiva mediante plataformas virtuales o sitios de comercio exterior buscando diferencias de centavos, vaciando de forma paulatina las cajas de los comercios tradicionales de la provincia.

Un retroceso persistente que se devora las expectativas del comercio

La racha negativa que arrastra el comercio minorista ya configura un escenario de crisis estructural para el empleo privado independiente. La leve contracción del 0,3% medida en esta oportunidad por CAME —sobre una muestra nacional de 189 establecimientos testigo entre el 19 y el 20 de junio— se encadena a la baja del 1,7% sufrida en la edición de 2025 y al violento derrumbe del 10,2% experimentado en 2024, sumado al saldo negativo de 2023. Esta secuencia ininterrumpida de cuatro años en rojo enciende luces de alerta máxima para el empresariado local, que observa cómo las familias argentinas ya no solo recortan los gastos superfluos de los meses corrientes, sino que se ven obligadas a restringir los presupuestos destinados a los agasajos familiares más tradicionales.

En el plano local, el festejo del Día del Padre también se vivió en "modo Selección", buscando refugio en el entusiasmo por la proximidad del Mundial 2026 y la compra de merchandising oficial para disimular la flaqueza de las billeteras. Sin embargo, las postales de las peatonales salteñas a medio llenar expusieron la cruda realidad de una recesión que no da tregua. Mientras el invierno ingresa con fuerza en la provincia congelando el movimiento nocturno, el comercio minorista cierra un fin de semana que ratifica los peores temores del sector: sin una recuperación urgente del salario real y del poder de compra de la clase media, las persianas de los locales seguirán resistiendo en un escenario de subsistencia donde ni el asado en familia se pudo garantizar de forma masiva en las mesas salteñas.

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