Combustibles en Salta | El surtidor no da tregua y las subas ya son diarias

General25/03/2026 Segunda suba semanal
YPF-3

YPF volvió a actualizar sus pizarras este miércoles y consolidó un esquema de aumentos que destruye cualquier previsión logística y familiar.

La cartelera de las estaciones de servicio en Salta se ha transformado en un monitor de la inflación en tiempo real que no ofrece respiro ni en días de feriado. Este miércoles, YPF aplicó un nuevo incremento que dejó a la nafta súper en $2.083 por litro, mientras que la versión premium escaló hasta los $2.245, marcando una brecha insostenible con los ingresos promedio.

En el segmento del gasoil, los valores también sufrieron el impacto de la desregulación: el Infinia Diésel trepó a los $2.383 y el diésel 500 se posicionó en $2.213, configurando un escenario donde llenar un tanque de 50 litros ya exige una inversión que supera los cien mil pesos.

Lo más alarmante de esta dinámica, según advierten los propios trabajadores de playa, es la pérdida de una periodicidad definida para los ajustes. "Todos los días está cambiando el precio", señalan desde las estaciones locales, confirmando que la estrategia oficial de microajustes constantes ha reemplazado a los aumentos mensuales.

Esta política de goteo incesante impide que taxistas, remiseros y transportistas puedan calcular sus costos operativos, lo que inevitablemente se traduce en una presión alcista sobre el precio de los alimentos y servicios básicos que dependen del flete para llegar a las góndolas salteñas. Al hacer un recuento de lo que va del año, la escalada no tiene precedentes cercanos por su velocidad y agresividad.

Iniciamos el 2026 con un proceso de "sinceramiento" que ya había empujado los valores hacia niveles internacionales, pero la aceleración de las últimas semanas ha sido determinante. Apenas el lunes pasado, la súper se ubicaba en $2.050 y la premium en $2.196; en menos de 48 horas, esos valores quedaron obsoletos ante una nueva suba que ignora por completo el estancamiento de los salarios. Argentina, que supo tener combustibles subsidiados para fomentar la producción interna, hoy se consolida en el podio de los países más caros de la región, solo superada por Uruguay y Perú.

El impacto social de esta escalada es directo y profundo en una provincia con las distancias de Salta. Mientras el Gobierno nacional sostiene que el mercado debe encontrar su equilibrio mediante la paridad de importación, el usuario común ve cómo el vehículo particular se convierte en un objeto de lujo y el transporte público enfrenta una presión de costos que tarde o temprano terminará en el boleto. Sin un techo a la vista y con la advertencia de las petroleras de que aún falta trasladar parte del costo del crudo internacional, el horizonte para el bolsillo de los salteños sigue siendo de una incertidumbre asfixiante.

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