Un informe revela que el estado de las rutas en el Salta es crítico

General25/03/2026 Faltra de obras
Ruta nacional 50 bache
Ruta nacional 50 

A pesar del discurso oficial, el estado de las calzadas nacionales y provinciales roza la intransitabilidad en puntos clave para la producción y la asistencia.

El informe actualizado de este martes 24 de marzo confirma que circular por las rutas de Salta se ha convertido en una actividad de alto riesgo. Si bien los organismos oficiales insisten en el término "transitable con precaución", la realidad del terreno describe una infraestructura golpeada por la falta de mantenimiento estructural que las lluvias de temporada terminaron de exponer.

Desde el norte hasta los Valles Calchaquíes, el panorama se repite: baches profundos, agua acumulada sobre la calzada y banquinas inexistentes que ponen en peligro la vida de quienes deben trasladarse por motivos laborales o de emergencia.

En el departamento Orán, la Ruta Nacional 34 presenta un estado alarmante entre Pichanal y la ciudad cabecera, donde a la acumulación de agua se le suma la presencia de animales sueltos y pozos que obligan a maniobras bruscas. La situación no mejora en la Ruta Nacional 50, que presenta circulación reducida a media calzada en las cercanías del río Pescado.

El departamento San Martín corre la misma suerte; el tramo de la 34 que une Embarcación, Tartagal y Salvador Mazza requiere una precaución extrema no solo por las condiciones climáticas, sino por una calzada irregular que parece no haber recibido inversiones serias en años, afectando también a las rutas 81 y 86.

El sur provincial no escapa a esta lógica de abandono. En Metán, la Ruta Nacional 9/34 vuelve a ser noticia por el agua sobre la calzada y obras viales que parecen no avanzar nunca, mientras que en el departamento Anta, la Ruta Nacional 16 tiene tramos restringidos a una sola mano por el avanzado deterioro del asfalto.

Por otro lado, en los Valles Calchaquíes, el riesgo es geológico y hídrico: la Ruta Nacional 68, a la altura de la Garganta del Diablo y La Yesera, presenta una vulnerabilidad extrema ante deslizamientos y crecidas repentinas que suelen dejar aislados a los turistas y productores de la zona.

La situación de las rutas provinciales es todavía más crítica, con tramos en el departamento Rivadavia que están directamente intransitables por el barro y la acumulación de agua, cortando el paso a comunidades que hoy necesitan asistencia urgente.

A esto se suma que la Ruta Provincial 6 registra cortes totales en varios kilómetros, mientras que las rutas 33, 42 y 47 son una trampa de pozos y sedimentos. El colapso es integral: incluso la red ferroviaria del Belgrano Cargas se encuentra interrumpida por daños en los puentes tras las crecidas, lo que termina de asfixiar la logística de una provincia que, entre la lluvia y la falta de inversión vial, ha quedado virtualmente fragmentada.

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