Indefensión total en Parque La Vega: entre el abandono estatal y una delincuencia que no encuentra freno

General16/07/2026 Inseguridad

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La situación de inseguridad en el barrio Parque La Vega ha llegado a un punto de quiebre absoluto. Los vecinos, que ya venían denunciando una ola de vandalismo, el consumo de estupefacientes en la vía pública y la presencia de un "aguantadero" en la zona posterior del predio, ahora deben enfrentar una escalada delictiva mucho más agresiva: el robo y desvalijamiento sistemático de vehículos.

La reciente sustracción de un Fiat 147 y el desvalijamiento de otros dos rodados en el vecindario han terminado de destruir la poca calma que quedaba, confirmando que la delincuencia se mueve con total impunidad mientras el Estado permanece ausente.

Este último suceso, registrado en los días recientes, pone de manifiesto la vulnerabilidad extrema en la que se encuentran los residentes. La modalidad delictiva ha pasado del vandalismo ocasional al golpe planificado. Los delincuentes no solo se llevan los vehículos completos, sino que operan sobre otros rodados estacionados para desmantelarlos por partes, dejando a los propietarios con pérdidas materiales millonarias y la angustia de no saber quién será la próxima víctima.

Estos episodios no son aislados, sino que forman parte de una secuencia de violencia que los vecinos vienen señalando hace meses sin encontrar eco en las autoridades policiales ni municipales. Alicia, una de las residentes que expuso el drama en el programa "La voz de los salteños", ya había advertido que el barrio se ha convertido en tierra de nadie. La mujer denunció que la respuesta policial, cuando existe, es una burla, ya que desde la Comisaría de San Remo solo les sugieren llamar al 911 de forma insistente como única estrategia preventiva.

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La falta de patrullaje, sumada a la inacción ante las denuncias sobre el aguantadero donde se comercializa droga y se reúnen personas ajenas al barrio, ha creado el caldo de cultivo ideal para que los delincuentes operen con la certeza de que no habrá consecuencias. La angustia se multiplica ante la sensación de estar viviendo en una prisión. Muchos vecinos, ante la falta de seguridad, se han visto obligados a instalar rejas y sistemas de protección propios que transforman sus hogares en fortalezas, a pesar de seguir pagando expensas por servicios de vigilancia que, claramente, no están funcionando.

El intento de ingreso a departamentos en planta baja y la desprotección total en la vía pública han terminado de quebrar la convivencia. Mientras los delincuentes parecen conocer cada movimiento y cada punto ciego de las cámaras de seguridad del barrio, los vecinos se encuentran atrapados en un limbo institucional donde nadie se hace cargo.

Desde la Municipalidad, la respuesta sigue siendo la misma evasiva de siempre, escudándose en la figura de "barrio privado" para deslindar cualquier responsabilidad sobre la seguridad pública. Esta actitud de mirar hacia otro lado mientras el barrio se desangra es percibida por los vecinos como una forma de abandono deliberado. Mientras la delincuencia avanza sobre sus pertenencias, sus autos y su tranquilidad, los habitantes de Parque La Vega se preguntan cuánto tiempo más tendrán que soportar esta situación antes de que alguna autoridad decida intervenir con medidas concretas, en lugar de seguir enviando a los vecinos a un callejón sin salida burocrático.

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