A dos años de la inauguración de Bettina, se desmoronó un pilar del puente

Salta09/02/2026 Santa Lucia
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La caída de uno de los apoyos del puente que conecta a los barrios San José y Santa Lucía encendió una señal de alarma en el sudoeste de la ciudad. El tránsito quedó interrumpido y ahora serán los ingenieros quienes determinen si la estructura puede seguir utilizándose, incluso de manera peatonal.

Mediodía caluroso en la ciudad, sol picante. Pasadas las 14, uno de los tabique que sostiene el viejo puente Santa Lucía que pasa sobre el río Arenales, cedió por completo. En el lugar había cinco "changuitos" menores de edad que "fueron llevados al Hospital Público Materno Infantil en donde fueron revisados y dados de alta ya que no sufieron heridas", afirmó el sub Secretario de Desarrollo social que se encontraba junto al Emiliano Durand, que describió la escena con una mezcla de sorpresa y preocupación. “Uno de los pilares donde se apoya se cayó, increíble”, dijo.

El episodio vuelve a poner sobre la mesa un tema sensible en Salta: la durabilidad de la infraestructura urbana y el mantenimiento a lo largo del tiempo ya que, según registros oficiales, en noviembre de 2020 la gestión municipal de Bettina Romero había informado la construcción de cuatro pilotes de 13 metros de profundidad para conformar una estructura de hormigón armado en ese mismo puente.

La comunicación institucional de entonces precisaba además que el contrato ascendía a $6.750.590,3 y que la empresa a cargo era BMI. Aquellos trabajos eran presentados como parte de un plan maestro de desarrollo urbano enmarcado dentro del PIDUA II, con horizonte de diez años. No pasaron décadas, pasaron poco más de dos años desde aquella intervención. Hoy, uno de esos apoyos es el que cedió.

Durand vinculó lo ocurrido con un problema más amplio. Habló de infraestructura recibida sin el mantenimiento necesario y recordó que la prioridad de su administración está puesta en recuperar lo que existe. “Esto lo vamos a seguir recuperando. La ciudad donde se necesite", afirmó.

Las palabras del funcionario recobran valor por el contexto político que atraviesa el país a partir de la fuerte restricción económica nacional, por eso, el municipio plantea una estrategia donde la inversión no solo pase por inaugurar, sino por sostener y reparar.

Más allá de lo político, el hecho impacta de lleno en la comunidad de la zona, en particular, y en los contribuyentes de toda la ciudad, en general: ¿qué controles hubo después de la obra?, ¿cómo evolucionó la estructura con el paso del tiempo?, ¿alcanzaron las tareas de conservación?, ¿qué responsabilidad tiene cada etapa de gestión en la vida útil de un puente?

Por ahora, la urgencia es garantizar seguridad y definir si el cruce podrá volver a habilitarse. Mientras tanto, el hormigón caído recuerda que, en materia de obra pública, la verdadera prueba no siempre es el día de la inauguración, sino los años que vienen después.

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