Alcohol al volante: 45 vehículos secuestrados y una señal clara sobre la seguridad vial en Salta

Salta26/01/2026 Orden y seguridad en las calles salteñas
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Conducir bajo los efectos del alcohol sigue siendo una de las principales causas de siniestros viales en la ciudad, y durante el último fin de semana volvió a quedar en evidencia. En operativos realizados durante la madrugada del sábado y domingo, la Municipalidad de Salta secuestró 45 vehículos por alcoholemia positiva, todos en controles desplegados sobre avenidas clave de la circulación urbana.

Los procedimientos se llevaron adelante en avenida Paraguay, Yrigoyen y Perón, corredores con alto flujo vehicular y antecedentes de incidentes de tránsito. En cada caso, al detectarse alcohol en sangre, se aplicó el protocolo vigente: retención inmediata del vehículo y de la licencia, y posterior intervención del Tribunal de Faltas, que definirá el monto de la multa, el tiempo de inhabilitación para conducir y la pérdida total de puntos del sistema de scoring.

Desde el área de Tránsito y Seguridad Vial reconocen que no todos los operativos se desarrollan sin conflictos. En varios controles fue necesaria la intervención del sistema de emergencias 911, ante la falta de colaboración o resistencia de algunos conductores, una situación que se repite con frecuencia y que revela una deuda cultural persistente en materia de respeto por las normas viales.

Más allá del dato puntual del fin de semana, los controles se inscriben en una política más amplia que busca reducir los siniestros de tránsito, especialmente en zonas donde históricamente se registraban altos niveles de accidentes. En ese sentido, desde el municipio destacan que la combinación de controles, sanciones efectivas y medidas de ordenamiento vial, como la instalación de reductores de velocidad en puntos críticos, comienza a mostrar resultados: en los cuadrantes intervenidos, los siniestros registraron una baja promedio del 37% en comparación con años anteriores.

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La estrategia oficial apunta a sostener y profundizar estos operativos en distintos puntos de la ciudad, no solo con una lógica punitiva, sino también preventiva. El mensaje es claro: manejar alcoholizado no es una picardía ni una falta menor, sino una conducta que pone en riesgo vidas propias y ajenas.

Mientras tanto, los números del fin de semana funcionan como recordatorio incómodo pero necesario: cada control es, en última instancia, una barrera más para evitar que una decisión irresponsable termine en tragedia.

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