Obras en tiempos de ajuste: Durand avanza con la recuperación urbana mientras Nación se retira

General23/01/2026 Recuperar para transformar
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Mientras el ajuste nacional redefine el mapa de la obra pública y reduce de manera drástica los fondos destinados a provincias y municipios, la ciudad de Salta ensaya una respuesta propia: recuperar su infraestructura básica como punto de partida para una transformación urbana más profunda.

Recientemente el intendente Emiliano Durand anunció el inicio de obras integrales sobre la avenida Bolivia y la avenida Asunción, corredores estratégicos que distribuyen el tránsito hacia los barrios del norte y el este de la capital, algo similar a lo que ya realizaron en la avenida Ex combatientes de Malvinas, al sur de la ciudad. No se trata de intervenciones aisladas ni de parches temporales: el objetivo es rehacer completamente las avenidas troncales que sostienen el crecimiento de la ciudad.

El anuncio, vía redes sociales, adquiere relevancia política por el contexto en el que se produce, justo cuando el gobierno nacional decidió correrse del financiamiento de la obra pública y trasladar el impacto del ajuste a los territorios, los municipios quedaron obligados a redefinir prioridades, métodos y capacidades. En Salta, la respuesta fue apostar a la producción propia.

La puesta en marcha de la planta hormigonera y la planta asfáltica municipales, que durante mucho tiempo y gestiones, fueron foco de conflictos y vaciamiento, aparece ahora como una pieza central de esa estrategia, ya que no solo permite reducir costos y garantizar continuidad en los trabajos, sino que devuelve al Estado local una capacidad operativa que durante años estuvo tercerizada o condicionada por la disponibilidad de recursos externos. 

Las obras previstas incluyen nuevas calles colectoras, rotondas, iluminación y la recuperación de parques y plazas. El enfoque combina tránsito, seguridad vial y espacio público, con una mirada que apunta a ordenar una ciudad que creció de manera acelerada, muchas veces sin infraestructura acorde al ritmo de la expansión urbana.

En zona norte, la avenida Bolivia que comienza en la rotonda de la plazoleta Simón Bolívar, es un ejemplo claro de esa tensión: una arteria clave para la vida cotidiana de miles de vecinos que, durante años, convivió con deterioro, congestión y falta de planificación integral. La decisión de intervenirla “de punta a punta” busca marcar un quiebre con esa lógica de abandono progresivo.

En un escenario donde la obra pública nacional prácticamente desapareció como política de desarrollo, el mensaje implícito del municipio es claro: la recuperación urbana no puede quedar supeditada a la coyuntura macroeconómica. Rehacer las avenidas que conectan los barrios no es solo una cuestión estética o de tránsito, sino una definición política sobre qué ciudad se quiere sostener y transformar.

Salta fue, y sigue siendo, presentada como una ciudad “linda para vivir”. El desafío que se abre ahora es que esa consigna deje de ser un eslogan y se traduzca en infraestructura concreta, especialmente en los sectores que crecieron al margen de las grandes inversiones.

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