Estudiantes: ser, pero también estar

Sabemos que los titulares sobre el conocimiento (y su futuro) en estos días se los lleva la cuestión tecnológica: la Inteligencia Artificial, la programación (“saber programar será tan básico como saber leer y escribir”, dicen), el uso del celular en las aulas, por nombrar algunos. Pero el futuro de la educación no queda ahí. O no debería.

General 08/05/2023 Hernán Flores*
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En la actualidad “accedemos” a la realidad (o directamente la construimos) por medio de la tecnología. Y ya ni siquiera se trata de ver algo que sucede en algún lado como un espectáculo en el que compartimos audiencia televisiva. No. Cada vez más “eso” que antes era el punto de encuentro de nuestra atención se atomiza, se disuelve en muchas escenas que miramos en simultáneo. Así, la realidad (acceso y construcción de esta) se caracteriza por lo mediatizado: complejos dispositivos y disposiciones tecnológicas con lógicas que no necesariamente conocemos.

Mientras tanto, tenemos que reconocer que muchos espacios e instancias en los que antes interactuábamos cotidianamente se van degradando o directamente desapareciendo: los amigos del barrio, la calle, la esquina, etc. Y más aún en las infancias y adolescencias que por diversas circunstancias ya no hacen de la calle su patio de juegos: las pantallas han ganado terreno. El resultado es el de un acelerado proceso de individualidad y aislamiento en lo que percibimos y construimos en nuestra consciencia sobre “lo real”, acelerado durante y después de la pandemia.

Para los niños y jóvenes, la posibilidad de acceder a temas de común interés, también parece disolverse. Para bien o para mal ya ni siquiera se trata del programa que todos veían o del noticiero que contaba una versión de la realidad. Ahora se experimenta la realidad a través de contenidos muy diversos.

¿Simulacro u oportunidad para el ámbito educativo?

Ante este estado de situación, las instituciones educativas (¿el sistema?) están ante lo que puede ser un simulacro de respuesta o una oportunidad. Cada vez más se habla dentro del sistema educativo de las potencialidades de la inclusión tecnológica de manera transversal, en todas las áreas. Pero, ¿se resuelve este complejo escenario sobre lo tecnológico haciendo que las y los estudiantes vean un video sobre el tema a tratar? ¿Haciendo que resuelvan en sus casas una actividad “online” de forma individual? Definitivamente la educación tiene aquí una oportunidad de darle sentido al factor presencial y concreto de la experiencia compartida dentro de sus instituciones.

Como decíamos, en nuestra cotidianidad se está reduciendo drásticamente la posibilidad de una experiencia compartida, de desarrollar un día a día en que entendamos cuáles son los temas que, por ser quienes somos y estar donde estamos, deberíamos atender más. Eso hoy en día es una suerte de vacío que se termina llenando con cualquier tema de conversación sin que contenga la menor relevancia para el conjunto de la sociedad, para el futuro de todos, sobre todo de los jóvenes. Por eso la dificultad de pensar y discutir sobre temas que nos contengan como conjunto social.

Con más de 100 oportunidades al año y por muchas horas, las y los estudiantes pueden encontrarse no sólo para compartir un espacio, sino también para reconocerse entre sí, para reconocer y reconstruir una realidad y una historia común que los atraviesa, para desde ahí, desarrollar conocimiento. Un conocimiento sobre un futuro que cada día va a demandar más de lo ético para decidir. Un conocimiento que va a necesitar que nuestros niños y jóvenes no se entreguen inocentemente a la oferta de lo que los algoritmos, cual religión nueva, les deparen. En todo caso va a demandar que, además de ser estudiantes, estén presentes en el encuentro con sus pares y con docentes, aprendiendo que son parte de un todo social y conociendo que detrás de las pantallas también hay muchos intereses radicalmente distintos a los de una educación para el bien común.

*El autor es docente de nivel medio en ejercicio con más de ocho años de experiencia en el ámbito público

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