Científicos de Salta advierten un colapso operativo y falta de recambio generacional por el ajuste

Alza tu voz13/08/2026 Paro y movilización

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En el marco de una masiva jornada federal de protesta y paro universitario, investigadores, docentes y estudiantes salieron a la calle para visibilizar el vaciamiento del sistema científico y tecnológico. Advirtieron sobre salarios de miseria, el colapso operativo de los institutos de doble dependencia y la pérdida irreparable del recambio generacional.

Bajo la contundente consigna “¡Me pongo la camiseta para defender la ciencia argentina!”, la comunidad científica, universitaria y tecnológica de todo el país se plegó este miércoles a una masiva movilización y paro general en exigencia del cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario. En la provincia de Salta, el descontento se tradujo en una fuerte visibilización del conflicto, poniendo de relieve el impacto devastador que las políticas de ajuste del Gobierno nacional provocan en el desarrollo regional.

La crítica situación presupuestaria no solo ahoga el normal funcionamiento operativo de las instituciones, sino que amenaza con destruir la infraestructura de investigación construida durante décadas en el territorio norteño, afectando de manera directa a los cinco institutos radicados en la provincia que dependen conjuntamente de la Universidad Nacional de Salta (UNSa) y del CONICET.

Durante las protestas, las voces del sector científico fueron lapidarias al describir el panorama actual. La directora del Instituto de Investigaciones para la Industria Química (INIQUI), Mónica Farfán, expuso en declaraciones a FM Aries la gravedad del escenario que atraviesan los organismos descentralizados del Estado frente al ahogamiento financiero.

"Es una jornada que trata de visibilizar la lucha que ya veníamos dando desde hace mucho tiempo en contra de las medidas del Gobierno nacional, que están destruyendo el sistema científico", expresó la referente local, dejando en evidencia el colapso de los canales de diálogo y asistencia por parte de la administración central.

El ajuste se encarna de forma cruda en los haberes que perciben los trabajadores del conocimiento, expuestos a una precarización inédita tras años de rigurosa preparación académica. Al respecto, Farfán advirtió sobre la falta de incentivos económicos para retener al personal calificado: "Un investigador que recién ingresa tiene un salario de apenas un millón de pesos y, tras 14 años de formación y de sacrificios para llegar a esto, no es algo rentable".

Más allá de la emergencia salarial, la parálisis presupuestaria exhibe un flanco todavía más alarmante: la virtual congelación en el ingreso de nuevos profesionales y la escasez crítica de recursos para sostener los proyectos en marcha.

Para graficar el nivel de asfixia al que se somete al sector académico, la directora del INIQUI utilizó una cruda metáfora que sintetiza el desfinanciamiento sistemático: "Nos están matando por inanición, no nos dan de comer y vamos cayendo, cayendo, por lo que si no se designa personal no vamos a tener reemplazo".

Con la mirada puesta en la necesidad imperiosa de revertir este rumbo, desde la comunidad científica salteña reiteraron el reclamo estructural que une a las universidades nacionales y a los centros de investigación de todo el país: la urgente e improrrogable aplicación de la Ley de Financiamiento.

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