Güemes, Lemoine, Iñaki y una postal libertaria que desagrada

Política17/06/2026 Una vieja contradicción histórica

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Roque Cornejo aprovechó la conmemoración del 17 de Junio para mostrarse junto a figuras nacionales de La Libertad Avanza. Sin embargo, la escena dejó una pregunta incómoda: ¿Qué tienen en común el proyecto político de Javier Milei y el legado de Martín Miguel de Güemes?

Cada año, la figura de Martín Miguel de Güemes vuelve al centro de la escena política salteña. Funcionarios, dirigentes y candidatos se fotografían junto a los gauchos, se envuelven en discursos patrióticos y reivindican al héroe de la independencia. Pero pocas veces se discute quién fue realmente Güemes y qué representó en la historia argentina.

Este 17 de Junio, el senador provincial Roque Cornejo eligió mostrarse acompañado por dos de los rostros más conocidos de La Libertad Avanza: Lilia Lemoine e Iñaki Gutiérrez. La imagen buscó proyectar volumen político y reforzar la presencia libertaria en una fecha profundamente ligada a la identidad salteña. Sin embargo, la postal terminó exponiendo una contradicción histórica difícil de ignorar.

Güemes no fue simplemente un militar. Fue el conductor de una experiencia política y militar inédita para su tiempo. Sin recursos suficientes de Buenos Aires y enfrentando sucesivas invasiones realistas, organizó un ejército popular compuesto por gauchos, campesinos y sectores humildes que sostuvieron la defensa del norte argentino prácticamente en soledad.

Aquella estructura no sólo combatió a los españoles. También alteró relaciones de poder que incomodaban a los sectores privilegiados de la época. Güemes otorgó protección militar a los gauchos, alivió cargas económicas sobre los sectores movilizados para la guerra y financió parte de la resistencia mediante contribuciones exigidas a los grupos más acomodados.

No es casual que muchos terratenientes salteños vieran con desconfianza su liderazgo. Tampoco que parte de la dirigencia porteña terminara aislándolo políticamente. La propia prensa de Buenos Aires, ya alejada de los ideales más radicales de la Revolución de Mayo, llegó a tratarlo con una hostilidad que hoy resulta difícil de imaginar para un prócer nacional.

Por eso llama la atención la facilidad con la que distintos espacios políticos intentan apropiarse de su figura sin detenerse demasiado en su contenido histórico. La Libertad Avanza no es la excepción.

El gobierno de Javier Milei construyó buena parte de su identidad alrededor de conceptos como la reducción del Estado, la defensa irrestricta del mercado y la crítica permanente a cualquier intervención pública sobre los sectores económicos más concentrados. Güemes, en cambio, lideró una guerra popular que requirió organización colectiva, financiamiento extraordinario y una fuerte movilización de recursos para sostener la causa independentista. Las diferencias son de concepción política.

Por eso la presencia de Lilia Lemoine e Iñaki Gutiérrez en los actos organizados alrededor de la figura del caudillo salteño generó más que repudios. La sensación que dejó la jornada es que Güemes funciona cada vez más como un símbolo disponible para cualquier estrategia de marketing político y cada vez menos como una figura histórica cuya complejidad merece ser discutida.

Mientras los libertarios buscan abrazar la imagen del héroe gaucho, gran parte de las ideas que impulsó y de las tensiones que protagonizó durante la guerra de independencia, siguen resultando incómodas para quienes hoy pretenden convertirlo en un emblema partidario, algo paradójico.

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