Injusticia federal: sube el colectivo en el AMBA pero en Salta se paga el doble

General18/05/2026 Brecha de privilegios
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Este lunes 18 de mayo entra en vigencia un nuevo esquema tarifario escalonado para los colectivos del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). A pesar del incremento dispuesto por la Secretaría de Transporte de la Nación, la actualización expone la persistencia de una profunda brecha federal: mientras el boleto mínimo en el puerto pasará a costar $714, los salteños ya abonan una tarifa plana de $1.450 por un viaje idéntico.

El Gobierno Nacional autorizó este aumento tras un fuerte conflicto con las empresas prestadoras del AMBA, que llegaron a cortar servicios nocturnos y reducir frecuencias en rechazo al congelamiento de sus ingresos frente a la incesante escalada de costos. Con el nuevo cuadro, el pasaje mínimo de jurisdicción nacional sufrirá una actualización del 2% a partir de mañana, saltando de 700 a $714 para usuarios con tarjeta SUBE registrada. Los sectores vulnerables con Tarifa Social pagarán $321,30, en tanto que quienes viajen con el plástico sin registrar recibirán un fuerte castigo económico que elevará el costo a $1.428.

Este ajuste no será un hecho aislado, sino el inicio de un sendero de aumentos mensuales fijos con el que Nación busca contener el gasto en subsidios sin desatar un conflicto social mayor en el núcleo urbano más poblado del país. El cronograma oficial ya confirmó nuevas actualizaciones pautadas para el 15 de junio, cuando el boleto experimentará otra suba del 2% hasta llegar a los $728, y posteriormente el 15 de julio, momento en el cual se aplicará un porcentaje idéntico para ubicar la tarifa base en $742.

El agudo contraste con el interior del país vuelve a encender los reclamos de los gobernadores por las asimetrías en las compensaciones estatales. El paradigma de esta disparidad encuentra su ejemplo más contundente en Salta, donde el pasaje mínimo se erige en la barrera de los $1.450, obligando a los usuarios locales a destinar casi el doble de dinero para movilizarse diariamente en comparación con un ciudadano porteño. Para el pasajero de las provincias, la discusión supera holgadamente los ajustes porcentuales menores, imponiendo restricciones financieras severas al presupuesto de las familias trabajadoras.

Incluso dentro del propio conglomerado del AMBA el escenario tarifario dista de ser equitativo. El esquema revela que las líneas que circulan exclusivamente dentro de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) ostentan un pasaje un 5,6% más caro que la referencia nacional, mientras que en la Provincia de Buenos Aires (PBA) las líneas locales presentan cuadros un 35,7% superiores. Esta intrincada telaraña de tarifas múltiples y subsidios pisados en el centro del país reaviva un debate de fondo de alta incidencia macroeconómica: la necesidad de una distribución equitativa de los fondos públicos para evitar que el transporte siga siendo un símbolo de desigualdad geográfica entre los argentinos.

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