Después de 44 años, Salta les devuelve el nombre y el lugar a tres héroes de Malvinas

Salta04/05/2026 Reparación histórica

Los restos de Mario Alancay, Ramón Fabián y Bernardino Campos dejaron el anonimato de nichos comunes y fueron trasladados a un mausoleo en el cementerio San Antonio de Padua. Un acto cargado de memoria, reparación y deuda saldada.

Durante más de cuatro décadas, sus nombres estuvieron ligados al silencio. A la memoria íntima de sus familias y al recuerdo fragmentado de una guerra que marcó a toda una generación. Pero este fin de semana, en el cementerio San Antonio de Padua, Salta dio un paso que llega tarde, pero llega: el reconocimiento concreto a tres de sus hijos caídos en Malvinas.

Mario Rolando Alancay, Ramón Vicente Fabián y Bernardino Isidoro Campos, soldados de la Armada Argentina, dejaron de descansar en nichos comunes, donde permanecían desde 1982, para ocupar un lugar propio, visible, digno. Un mausoleo construido especialmente para ellos, donde la memoria deja de ser abstracta y se vuelve presencia.

El traslado de las urnas no fue un trámite administrativo, fue un gesto cargado de simbolismo y así lo vivieron sus familiares, sobrevivientes del Crucero ARA General Belgrano, fuerzas armadas y de seguridad, junto a trabajadores municipales, acompañaron el cortejo en un clima atravesado por la emoción contenida. Los “infernales” encabezaron el paso final hasta el monolito donde ahora descansan.

El intendente Emiliano Durand, impulsor del espacio, eligió un tono poco habitual en la liturgia oficial: pidió perdón. “Que hayan dado la vida por algo mayor que es la Patria, el destino común que tenemos todos como argentinos, merece ser reconocido y honrado”, expresó y agregó. “Es un justo reconocimiento, pasaron 44 años… hoy nuestros héroes serán recordados como corresponde”.

Nicolás Martorell, secretario de Gobierno, habló de “reparación histórica”, una expresión que en este caso no suena grandilocuente, porque lo que ocurrió fue, en esencia, eso: una forma de saldar una deuda.

Los familiares, por su parte, no ocultaron el agradecimiento. A quienes empujaron la iniciativa, a los trabajadores del cementerio, a los comunicadores que sostuvieron la causa en el tiempo, pero también, en ese agradecimiento, se percibe algo más profundo: la tranquilidad de saber que, finalmente, hay un lugar donde ir, donde recordar, donde nombrar.

Te puede interesar
Lo más visto