Justicia que sabe a poco | Nueve meses de cárcel por moler a golpes a su pareja e intentar apuñalarla

Judiciales30/04/2026 Violencia de género
ciudad judicial

Un hombre de 29 años fue condenado en un juicio abreviado tras meses de terror en el barrio Bicentenario. La víctima, una joven madre, sufrió golpes con fierros, aislamiento y un intento de asesinato frente al colegio de su hijo. Pese a la brutalidad y los antecedentes del agresor, el acuerdo judicial le otorgó una pena que sabe a poco: menos de un año de prisión efectiva.

La violencia de género en Salta sumó un capítulo que indigna por la levedad de su castigo. Un hombre de 29 años fue condenado a la pena de nueve meses de prisión de ejecución efectiva tras someter a su expareja a un calvario de agresiones físicas y psicológicas entre mayo y septiembre de 2025. El fallo, homologado por el juez Federico Diez tras un acuerdo de juicio abreviado, dejó un sabor amargo en quienes exigen penas ejemplares para frenar los femicidios en la provincia.

La víctima, una mujer de 25 años y madre de dos niños, convivió cinco meses con el agresor en el barrio Bicentenario. Durante ese tiempo, sufrió un régimen de control coercitivo y aislamiento social. Según las denuncias presentadas ante el fiscal Federico Portal, el sujeto no se limitaba a los insultos: la golpeaba con los puños, palos, fierros y hasta cuchillos cada vez que ella intentaba contactarse con su familia o salir de la casa.

El nivel de perversión incluía autolesiones del agresor frente a la mujer para culparla, hostigamiento en la vía pública y amenazas de muerte contra ella y el padre de sus hijos, muchas veces frente a los menores.

El punto más crítico ocurrió el pasado 10 de septiembre. En un acto de desprecio total por la vida y la autoridad judicial —ya que tenía una prohibición de acercamiento—, el hombre interceptó a la mujer frente a la escuela de uno de sus hijos. Allí, intentó asestarle una estocada directa al estómago. La víctima logró esquivar el ataque, pero terminó con lesiones en sus manos al intentar defenderse. Gracias al botón antipánico, pudo ser auxiliada y trasladada al centro de salud del barrio Palmeritas, mientras el agresor era detenido poco después.

¿Nueve meses son suficientes para rehabilitar a un violento o para proteger a una víctima que tuvo que refugiarse en la casa de su madre en el barrio Puerto Argentino? Mientras los funcionarios se llenan la boca hablando de protocolos, en la práctica se firman juicios abreviados que parecen "ofertas de temporada". Si Mercedes Kvedaras nos enseñó que el peligro es real y letal, este caso nos demuestra que, para algunos jueces, un intento de apuñalamiento y meses de tortura se arreglan con un trámite rápido. 

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