Parlamento del Norte Grande: mucho rechazo a los glaciares, poca coherencia en el Congreso

Política17/04/2026 Opinión
sesion plenaria parlamento norte grante
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En la 57º Sesión Plenaria en Tucumán, la comitiva salteña alzó la voz contra las trabas ambientales a la minería y exigió obra pública. Sin embargo, el discurso de "defensa regional" choca de frente con la realidad: en Buenos Aires, esos mismos bloques le votan todo al Gobierno Nacional. ¿Rechazo real o puesta en escena para no perder votos?

El Parlamento del Norte Grande volvió a sesionar bajo la consigna “Federalismo en Acción”, un eslogan que suena cada vez más a ironía. En San Miguel de Tucumán, los vicegobernadores y legisladores de las diez provincias del NOA y NEA —incluida la nutrida comitiva salteña encabezada por Antonio Marocco— aprobaron más de 130 proyectos, destacándose un fuerte rechazo a la actual Ley de Glaciares.

El argumento en favor de la ley es conocido: el "ambientalismo porteño" frena las inversiones mineras en la Puna. Pero el cinismo político es más grande que un glaciar: mientras acá se rasgan las vestiduras por la autonomía de los recursos, en el Congreso de la Nación sus representantes son los que aceitan la maquinaria del ajuste de Javier Milei.

Resulta tragicómico ver a diputados y senadores salteños pedir en Tucumán por la "reactivación de la obra pública" y el "fortalecimiento de la salud" (reclamando por el Plan ENIA y el Dengue), cuando hace apenas semanas le entregaron al Ejecutivo Nacional las facultades delegadas y el aval para el desfinanciamiento que hoy sufren las rutas y los hospitales de la provincia.

El rechazo a la Ley de Glaciares se presenta como una "gesta heroica" en defensa de la minería, pero es puro humo si no hay una coherencia legislativa en la Ciudad de Buenos Aires. ¿De qué sirve pedir por el Río Bermejo o la Ruta 9/34 en un parlamento regional si después, donde se cortan las partidas presupuestarias, se vota a favor del ajuste que paraliza esas mismas obras?

La presencia de la Unión Industrial del Norte Grande (UNINOR) fue el golpe de realidad en medio de tanto discurso vacío. Advirtieron sobre la gravedad del contexto actual y pidieron una Ley de Emergencia Industrial. Lo curioso es que le piden soluciones a los mismos legisladores cuyos bloques, por acción u omisión, permitieron que se liberalicen las tarifas y se caiga el consumo interno, poniendo al entramado productivo regional al borde del abismo.

La comitiva del "sí pero no"

Los legisladores salteños —Soledad Farfán, Germán Rallé, Manuel Pailler, Enrique Cornejo, entre otros— volvieron con las manos llenas de proyectos aprobados que, en la práctica, son cartas de buena intención sin peso real. El Norte Grande sigue siendo el patio trasero olvidado, no solo por el centralismo porteño, sino por una clase política local que en Salta se viste de federalista pero en el Congreso actúa como el mejor aliado del centralismo.

La 57º Sesión Plenaria dejó algo claro: para defender los glaciares, la minería y las rutas, hace falta algo más que una reunión de camaradería en Tucumán. Hace falta coherencia entre lo que se dice en el Norte y lo que se vota en el Puerto.

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