Femicidio en El Tipal | Testigos confirman la violencia psicológica y cercan a Figueroa

Judiciales10/04/2026 Violencia de género
Mercedes K
Mercedes junto al femicida quien fué su pareja y padre de sus hijos

Mientras el entorno de la víctima relata meses de violencia psicológica, persecución y el deseo desesperado de separación, los jueces rechazaron el pedido de los hijos de Mercedes de ser escuchados. José Eduardo Figueroa llega al final del debate cercado por testimonios que lo describen como un captor que no aceptaba un "no" por respuesta.

El juicio por el femicidio de Mercedes Kvedaras, ocurrido en el exclusivo barrio privado El Tipal, sigue arrojando luz sobre un escenario de terror que se cocinaba puertas adentro. Los testimonios brindados este jueves ante el Tribunal confirmaron lo que muchos sospechaban: Mercedes no murió en un "momento de locura", sino al final de un largo proceso de hostigamiento y control por parte de su esposo, José Eduardo Figueroa.

Una tía de la víctima y una amiga íntima coincidieron en que Mercedes ya había tomado la decisión de separarse para recuperar su independencia laboral y personal. Sin embargo, Figueroa —hoy imputado por homicidio doblemente calificado— se negaba sistemáticamente a aceptar el fin del vínculo. El testimonio más desgarrador fue el de un hombre con el que Mercedes mantenía una relación sentimental previa a su muerte; él describió a una mujer "desbordada por el pánico", que sufría violencia psicológica constante y que llegó a quedarse sin voz por la angustia. Incluso relató que Figueroa la perseguía, marcando un claro perfil de acosa

La mañana del 4 de agosto de 2023, Mercedes envió sus últimos mensajes de WhatsApp. Estaba angustiada y pedía refugio, pero la comunicación se cortó abruptamente. Ese mismo día, su vida fue apagada. A pesar de la contundencia de estos relatos, el foco de la indignación se trasladó a la decisión de los jueces Cecilia Flores Toranzos, Eduardo Sángari y Leonardo Feans.

En un fallo que genera fuertes críticas desde la perspectiva de derechos humanos, el Tribunal rechazó el pedido de dos de los hijos de Mercedes, quienes habían solicitado formalmente ser escuchados en la audiencia a través de su tutor. A pesar de que la fiscal María Luján Sodero Calvet y la Asesora de Incapaces fundamentaron el pedido en el derecho constitucional de los niños a ser oídos y en el "interés superior del niño", los jueces optaron por el camino más cómodo: reproducir viejas grabaciones de cámara Gesell y negarles el derecho a expresarse como víctimas directas en el debate.

Un sistema que no quiere oír

La oposición de la defensa de Figueroa al pedido de los menores era de esperarse, pero la adhesión de los jueces a esa postura deja un sabor amargo. ¿A qué le teme el Tribunal? Escuchar a los hijos es reconocer el daño colateral y permanente que causa un femicidio. Al silenciarlos, la justicia salteña pierde la oportunidad de entender la verdadera dimensión del infierno que se vivía en esa casa.

El juicio continúa, y aunque las pruebas contra Figueroa parecen ser un callejón sin salida para el imputado, queda flotando en el aire una pregunta incómoda: ¿Se puede hablar de justicia plena cuando se les cierra la puerta del recinto a los propios hijos de la víctima? Salta espera una sentencia ejemplificadora, pero también una justicia que deje de ser sorda ante el pedido de quienes más perdieron en este horror.

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