Reapareció Juan Aranda, el operador de los márgenes del romerismo

12/03/2026 ¿Operación en marcha por los galpones vacíos?

El fotógrafo, exfuncionario y viejo habitante de los sótanos del romerismo fue visto junto a Aroldo Tonini antes de su declaración judicial por el robo de mercadería en galpones municipales. En Salta, cuando reaparecen ciertos nombres, no suele ser por nostalgia.

En la política salteña hay personajes que nunca terminan de irse: se repliegan, esconden en los márgenes, bajan el perfil por un tiempo, pero cuando el clima se enrarece, vuelven a asomar, por motus propio o por orden.

Eso parece haber ocurrido con Juan Aranda, el fotógrafo director de la revista ABC y exfuncionario ligado al romerismo, que reapareció en un momento más que sensible: fue visto junto a Aroldo Tonini minutos antes de que el exsecretario de Ambiente municipal se presentara a declarar en la causa que investiga el robo de mercadería de los galpones municipales, un episodio ocurrido en el fin de la gestión de Bettina Romero.

En este contexto, la imagen no es menor. Tonini atraviesa un frente judicial delicado y la presencia de Aranda, lejos de ser casual, volvió a poner en circulación un nombre asociado a los sótanos de la política local. Durante la administración romerista-bettinista, Aranda orbitó el poder municipal con un nivel de influencia que nunca terminó de explicarse de manera formal. Su cargo, sus funciones y su lugar en la estructura siempre estuvieron envueltos en una nebulosa, aunque en los pasillos del Centro Cívico Municipal se lo mencionaba como alguien con beneficios poco habituales.

Las versiones de entonces lo ubicaban con chofer privado y hasta con empleados municipales destinados a tareas personales, como buscar a sus hijos del colegio. Un retrato bastante elocuente de una época en la que el uso del aparato estatal parecía muchas veces responder más a las cercanías personales que a responsabilidades institucionales concretas.

Pero Aranda no solo cargó con esas sospechas. También fue señalado, más de una vez, como un engranaje menor pero activo en operaciones mediáticas de escasa sofisticación y nulo brillo político. Para muchos dentro del mundillo salteño, su principal activo nunca fue una capacidad de gestión ni un recorrido propio, sino su estrecha relación con Juan Esteban Romero, una amistad que le habría permitido moverse con comodidad dentro del ecosistema romerista desde hace décadas.

Por eso su reaparición, justo cuando la causa que compromete a exfuncionarios de la gestión de Bettina Romero empieza a tomar temperatura, no pasó inadvertida. En un escenario donde cada movimiento se lee en clave de supervivencia política y judicial, la foto de Aranda con Tonini abre más preguntas que respuestas.

La duda que recorre hoy los corrillos políticos es tan simple como inquietante: ¿qué papel vuelve a jugar Juan Aranda? ¿Se trata de un acompañamiento personal, de una estrategia de contención o del regreso de viejas prácticas de operación para embarrar una investigación que avanza?

En Salta, cuando ciertos nombres vuelven a aparecer en escena, rara vez se trata de una coincidencia.

Lo más visto