



Una fotografía del gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, vacacionando en la exclusiva isla de Aruba desató una fuerte polémica política y moral.
La imagen se viralizó en simultáneo con los graves anegamientos y evacuaciones que sufrieron miles de familias tucumanas tras el último temporal, dejando al desnudo una preocupante distancia entre el poder y la realidad social.


El debate no es administrativo, sino simbólico. Aunque desde el entorno oficial aseguran que la provincia quedó institucionalmente cubierta, para la sociedad el mensaje es demoledor: un mandatario disfrutando del Caribe mientras su pueblo pierde muebles, ropa y tranquilidad bajo el agua.
La crítica no apunta a su derecho a vacacionar, sino a la falta de conducción y gestos de cercanía en medio de una emergencia climática. En un contexto de hartazgo social, la postal de Jaldo en Aruba se percibe como un abandono de sus funciones éticas.
El liderazgo, en momentos de crisis, exige presencia y sensibilidad, algo que una formalidad administrativa no puede reemplazar. Al alejarse de la escena del dolor, el gobernador no solo se tomó vacaciones, sino que se distanció de la legitimidad de su propio mandato.



Economía del absurdo: para Milei, sobrevivir es llegar a fin de mes

Alimentos: acumula seis semanas consecutivas de incrementos

El Senado de Brasil sancionó la histórica reducción de la jornada laboral

Agenda caída: el DNU y la emergencia en discapacidad sin quórum

Reapareció: Bettina busca escena entre las persianas bajas y el aplauso a Milei

Recrudece la pelea por quién representa a Milei en Salta



27 mil hectáreas en manos estadounidenses y bajo gestión del hijo de Zapata

Prestadores médicos amenazan con suspender atenciones de PAMI


Triunfo de la lista Unidad en la elección para el Consejo de la Magistratura

Conceden la domiciliaria a dos imputados por lavado en Aguas Blancas



Salta lanza una aplicación oficial para regularizar el servicio de taxis y remis

Grupo México se bajó del Belgrano Cargas antes del reclamo salteño


