Economía del absurdo: para Milei, sobrevivir es llegar a fin de mes

Política20/10/2026 "¿Cómo viven 10 días sin comer ni beber?"

El Presidente calificó de “pelotudez” que los argentinos no lleguen a fin de mes y preguntó cómo siguen comiendo si se quedan sin plata el día 20. Un razonamiento que ignora las deudas, la ayuda familiar y las privaciones cotidianas. ¿Una falla en su lógica o una manipulación deliberada del absurdo para convertir el malestar social en otra batalla política?

Javier Milei encontró una explicación para descalificar las dificultades económicas de los argentinos: si siguen comiendo después del día 20, entonces resulta absurdo decir que no llegan a fin de mes. Ese fue el razonamiento que expuso este 19 de octubre durante su discurso en la Argentina Oil & Gas Expo 2026, en Neuquén. La transcripción oficial de la Presidencia confirma tanto el planteo como los insultos que lo acompañaron.

“Si se quedan sin plata verdaderamente al día 20, ¿me pueden decir cómo hacen para vivir 10 días sin comer y sin beber?”, preguntó. Después calificó la expresión como “una pelotudez del tamaño de una casa” y la presentó como una operación impulsada por el kirchnerismo y amplificada por medios de comunicación a los que acusó de corruptos.

Aunque parezca broma, no lo es. El problema del argumento de quien gobierna a todos los argentinos es necesario tener muy en cuenta: no llegar a fin de mes significa que los ingresos resultan insuficientes para cubrir los gastos mensuales. Una familia, o lo que queda de ella, puede seguir alimentándose porque compra fiado, utiliza la tarjeta, pide dinero prestado, consume ahorros o recibe ayuda. También puede hacerlo reduciendo cantidades, reemplazando alimentos o dejando otras necesidades sin atender. Ninguna de esas alternativas demuestra que el sueldo alcance.

Milei tampoco utilizó ese pasaje de su exposición para discutir cómo se había construido la cifra de los dos tercios que cuestionaba. En lugar de presentar una refutación metodológica, llevó la discusión al terreno en el que mejor se sienten: el barro, las descalificaciones y la irracionalidad. Así, convirtió un problema de presupuesto familiar en una pregunta sobre la posibilidad de permanecer diez días sin ingerir alimentos ni líquidos.

En ese contexto, llamó a no dejarse “psicopatear”, insultó a quienes gobernaron antes y sostuvo que el país se encaminaba hacia una pobreza del 90% y una hiperinflación. Esa última afirmación describe el escenario que, según su interpretación, evitó su gobierno; no constituye una respuesta sobre cuánto dinero necesitan hoy los hogares para cubrir sus gastos.

Una máxima autoridad puede defender su programa económico, cuestionar una encuesta y discutir el diagnóstico de sus adversarios, pero la supervivencia de una familia no prueba que sus cuentas estén equilibradas.

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