Lanzan un plan de retiros voluntarios para desmantelar la TV Pública y Radio Nacional

Política24/02/2026 Plan motosierra

TVP

Bajo la excusa de la "eficiencia" y el recorte del gasto, el Gobierno nacional ha puesto en marcha un plan de retiros voluntarios que, en los hechos, funciona como una invitación al abandono forzado de los medios públicos. 

La medida, que apunta a Radio y Televisión Argentina (RTA) y Contenidos Públicos, tiene una meta clara y fría: reducir a casi la mitad una plantilla de más de 2.200 trabajadores. En lugar de discutir el rol social o cultural de la televisión y la radio estatal, la gestión libertaria vuelve a elegir el camino de la motosierra, presionando para que entre 500 y 600 trabajadores se desprendan de sus puestos antes de que termine marzo.

La intervención, liderada por Carlos Curci y blindada por el reciente decreto 79/2026, parece tener una única obsesión: achicar hasta que no quede nada. Manuel Adorni, con la franqueza que lo caracteriza, admitió que, como la ley todavía les pone un freno a la privatización directa, el plan es "achicar al mínimo". Es una confesión que desnuda la verdadera intención: vaciar las señales de sus contenidos y de su gente, convirtiendo la gestión de medios en un simple ejercicio contable de ajuste, ignorando que detrás de cada cargo hay años de profesionalismo y funciones específicas que difícilmente puedan reemplazarse.

Lo que ofrece el Gobierno a cambio de abandonar años de carrera es, al menos, cuestionable. El programa de retiros impone la prohibición absoluta de trabajar en el Estado por cinco años, una cláusula que busca cerrarles cualquier puerta a futuro a quienes decidan irse. Además, para quienes tienen más de dos décadas de trayectoria —el corazón de estos medios—, la propuesta de pagar la salida en tres cuotas suena más a un alivio financiero para el Estado que a un reconocimiento para el trabajador. Incluso dentro de la Casa Rosada admiten el fracaso potencial: saben que, ante un esquema tan mezquino, a muchos empleados les conviene esperar un despido antes que aceptar un retiro que apenas alcanza para cubrir la inflación.

Mientras el Gobierno sueña con cambiarle el nombre a la TV Pública y borrar cualquier huella de la etapa anterior, lo que queda al descubierto es la falta de un proyecto de comunicación. No hay una idea de qué tipo de radio o televisión quieren, solo una obsesión por recortar. En el medio, quedan Paka Paka, DeporTV y Radio Nacional, señales que han sido parte de la cultura federal y que hoy son tratadas como un gasto innecesario. La pregunta que queda flotando es si el objetivo es realmente la "eficiencia" o si simplemente se busca destruir un entramado público que, para este Gobierno, es solo una planilla de Excel que molesta.

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