Un docente cafayateño desmintió integrar una escuela fantasma y aclaró que está jubilado

Judiciales06/10/2026 Defensa pública

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Tras la aparición de su nombre en el marco de una investigación periodística que reveló la presunta existencia de escuelas "fantasma" en la provincia de Salta —establecimientos que figuran en los registros oficiales pero operan bajo irregularidades y con personal sospechado de cobrar sin prestar servicios—, el docente cafayateño Sebastián Casimiro salió al cruce de las acusaciones y aclaró categóricamente su situación laboral y previsional.

Casimiro, cuyo nombre figuraba vinculado a la institución identificada con el número 7160, expresó su sorpresa al enterarse de la noticia a través de terceros. "Me dicen que si soy 'ñoqui', que estoy cobrando en una escuela cuando ya estoy jubilado. Me jubilé en junio, ya no cobro del Ministerio de Educación ni figuro en el sistema. Mi único ingreso es el haber jubilatorio", aseveró con firmeza el educador, al tiempo que remarcó que durante su trayectoria activa prestó servicios reales en la Escuela Normal N.° 4704 de Cafayate y en la Escuela San Agustín, cumpliendo horarios y figurando en planillas formales.

El docente explicó que la confusión se originó en los mecanismos formales del propio sistema educativo provincial, el cual contempla la figura de la adscripción. Dicho instrumento legal permite que una persona sea designada formalmente en un establecimiento pero preste servicios efectivos en otro. En su caso particular, fue comisionado a la Escuela Normal de Cafayate, lugar donde trabajó todos los días hasta su retiro y donde incluso se le realizó una despedida institucional.

"Siempre cumplí en la Escuela Normal. No conocía la otra escuela ni supe que figuraba en ella. Mi designación me enviaba a donde trabajé, y ahí estuve todos los días. Supervisión de Cafayate tenía constancia de mi presencia", detalló. Asimismo, detalló que cuenta con 28 años de aportes certificados en distintas jurisdicciones del país —incluyendo Salta, Tucumán, Buenos Aires y Chubut—, documentación que tramitó personalmente ante la ANSES para obtener su beneficio jubilatorio de manera legal a los 62 años.

Ante los cuestionamientos que intentaron vincular su situación con favores políticos derivados de su pasado como legislador provincial, Casimiro rechazó de plano cualquier privilegio: "Si dicen que esto es un acomodo, la política me trajo más sinsabores que beneficios. Cuando fui diputado, viví del sueldo de mi esposa. El mío lo repartí en un 90% ayudando a gente que se acercaba", aclaró. Pese al perjuicio moral generado y a las sugerencias de su entorno para iniciar demandas por difamación, el docente optó por la prudencia: "Busco la paz, y la paz se consigue con paz. Si la Justicia me llama, iré con toda mi documentación", concluyó.

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