"No fue un robo, fue una amenaza": el temor de una periodista jujeña

General21/07/2026 Un mensaje intimidatorio

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La periodista jujeña Mariana Mamaní denunció que desconocidos ingresaron a su domicilio, revolvieron sus pertenencias y se llevaron una computadora y una cámara, aunque dejaron otros objetos de valor. En diálogo con El Tintero Stream, vinculó el episodio con su trabajo sobre temas sensibles y reclamó al Estado garantías para ejercer el periodismo sin miedo.

Mariana Mamaní atraviesa momentos de temor e incertidumbre luego de que desconocidos ingresaran a su vivienda y se llevaran herramientas esenciales para su trabajo. El modo en que ocurrió el robo y la selección de los objetos sustraídos despertaron una sospecha inquietante: que no se haya tratado solamente de un delito contra la propiedad, sino de una advertencia relacionada con su actividad profesional.

“Entraron a mi casa, revolvieron todo y se llevaron mi computadora y cámara, pero dejaron otras cosas de valor. Sentí que fue un mensaje intimidatorio”, relató durante una entrevista con El Tintero Stream. Los elementos robados no representan únicamente una pérdida económica: contenían materiales y eran utilizados para registrar, investigar y producir información.

Mamaní trabaja sobre conflictos políticos, sociales, territoriales y ambientales. Entre ellos mencionó la reforma constitucional de Jujuy, aprobada en 2023 en medio de una fuerte conflictividad social y episodios represivos. Para la periodista, aquel proceso dejó consecuencias que todavía atraviesan el ejercicio de la comunicación en la provincia.

“Trabajo temas sensibles como la reforma constitucional en Jujuy, que fue traumática y represiva”, explicó. También sostuvo que durante la gestión de Gerardo Morales se desarrolló una política de disciplinamiento hacia medios y trabajadores de prensa críticos, en un escenario donde, advirtió, la libertad de expresión se encuentra seriamente condicionada.

Frente a esta situación, periodistas de la provincia decidieron organizarse por fuera de las estructuras tradicionales. “Por eso formamos el colectivo de Periodistas Autoconvocados de Jujuy (PUAJ)”, señaló Mamaní. El espacio surgió como una herramienta de acompañamiento y defensa ante las presiones, agresiones y dificultades que enfrentan quienes informan sobre asuntos que incomodan al poder.

La comunicadora amplió su análisis más allá de Jujuy y planteó una preocupación regional. “En el norte, Salta y Jujuy funcionan como laboratorios de represión y quita de derechos, sobre todo contra comunidades y frente a intereses ambientales”, afirmó. Su señalamiento apunta especialmente a las tensiones vinculadas con los territorios, los recursos naturales y las comunidades que resisten proyectos económicos con impacto ambiental.

Mamaní aseguró que ya sufrió anteriormente situaciones de violencia por ejercer el periodismo y “tratar de explicar la realidad”. Tras el ingreso a su domicilio recibió expresiones de respaldo de colegas, organizaciones y distintos sectores sociales, una solidaridad que agradeció públicamente, aunque reconoció que el miedo permanece.

La periodista solicitó una reunión con el ministro de Gobierno de Jujuy, pero hasta el momento solo fue contactada por un secretario. Indicó que la investigación se encuentra en marcha, aunque reclamó respuestas concretas y medidas que garanticen su seguridad.

“Es fundamental exigir al Estado que garantice la libertad de expresión y el derecho a la información. La investigación avanza, pero sigo sintiendo miedo y necesito seguridad”, expresó.

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