3J en Salta: el grito de Ni Una Menos vuelve a las calles contra el abandono estatal y la violencia machista

Política03/06/2026 Vivas nos queremos
Ni Una Menos - Feminismo

A once años de aquella histórica tarde de 2015 en que la sociedad civil se plantó para decir basta, el grito de "Ni Una Menos" regresa este miércoles a las calles de Salta con una urgencia renovada. Lejos de ser una fecha de mera conmemoración o una efeméride estática, este 3 de Junio nos encuentra en un escenario de extrema gravedad, donde la crueldad más descarnada de la violencia machista convive con el desmantelamiento explícito de las políticas públicas de prevención y un discurso oficial que intenta negar la emergencia de género. Gritar por las que ya no están es, hoy más que nunca, un acto de resistencia política organizada.

La realidad local no da tregua y demuestra que los motivos para movilizarse siguen intactos. Salta continúa registrando índices alarmantes de violencia, potenciados por un sistema de contención estatal que se desmorona ante el ajuste y la falta de presupuesto. Marchar este año no es solo un ejercicio de memoria colectiva; es la respuesta necesaria frente a un Estado que abandona a las víctimas, reduce las líneas de asistencia y fomenta un clima de desamparo institucional que deja a las mujeres y disidencias en una situación de vulnerabilidad absoluta frente a sus agresores.

Para visibilizar que la desidia tiene responsables con nombre y apellido, la Asamblea Lesbotransfeminista de Salta diseñó una jornada de lucha descentralizada que comenzará bien temprano. La primera cita obligatoria está pactada para las 9:30 en las puertas de la Ciudad Judicial, en la zona norte de la capital. Allí, el reclamo se plantará contra la violencia institucional y la burocracia corporativa de fiscales y jueces que archivan causas, desoyen las denuncias de quienes se animan a romper el silencio y actúan tarde, convirtiéndose en cómplices fácticos del peligro que corren las pibas en los barrios.

Por la tarde, la fuerza del movimiento se trasladará al corazón de la ciudad. A partir de las 17:00, la Plaza 9 de Julio se transformará en el epicentro de la resistencia con una radio abierta, talleres de debate e intervenciones artísticas que buscarán interpelar a los transeúntes. Posteriormente, las columnas unificadas marcharán hacia la Legislatura Provincial, donde la jornada culminará con performances y un masivo pañuelazo, dejando en claro que el movimiento no va a dar ni un solo paso atrás en los derechos conquistados en las calles.

La Asamblea Lesbotransfeminista que se encargó de la organización compartió recomendaciones a quienes asistan a la marcha y además solició asistencia económica para pagar el sonido que acompañará a les manifestantes. Quienes tengan la posibilidad pueden hacer una transferencia al alias 3junio.mp

Furia organizada contra la avanzada "antiderechos" y la represión

La movilización de este miércoles adquiere además un tinte de fuerte disputa política local. El feminismo salteño se planta en las calles en absoluto repudio al avance de los sectores que pretenden utilizar la reforma de la Carta Orgánica Municipal para introducir cláusulas reaccionarias que atentan contra leyes nacionales vigentes, buscando imponer retrocesos ideológicos en materia de salud pública y derechos reproductivos. La defensa de la autonomía de los cuerpos se vuelve una trinchera frente a los intentos institucionales de disciplinamiento.

Asimismo, la marcha será el escenario para denunciar el preocupante crecimiento de la violencia policial en la provincia. Tras las recientes represiones sufridas por militantes en las puertas de las instituciones públicas por el solo hecho de manifestarse, este 3J se alza como una exigencia colectiva de plenas garantías democráticas para la protesta. El uso del espacio público es un derecho soberano que no se negocia bajo el miedo ni el hostigamiento.

El valor del cuerpo a cuerpo: por qué es vital salir hoy

No existen salidas individuales para dolores que son estructurales. Frente a una coyuntura que nos pretende sumisas, encerradas, asustadas y aisladas en el laburo diario, encontrarse en la calle con el cuerpo de la otra y del otro es la única herramienta capaz de romper la indiferencia generalizada. Salir a marchar hoy es exigir la destitución de los funcionarios cínicos, demandar presupuestos reales para las víctimas y arrancar de raíz la complicidad estatal que desprotege las vidas de las mujeres.

Por las que nos faltan, por las que sobrevivieron, por las que sostienen los comedores en los barrios y por el futuro de las pibas, este miércoles la indiferencia no puede ser una opción. La cita es en los tribunales a la mañana o en la plaza central por la tarde, porque la única garantía para frenar la barbarie sigue siendo la organización popular. En las calles, vivas, libres, sin miedo y unidas nos queremos.

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